EL POSTILLON
DE LA RIOJA
ZARZUELA ORIGINAL
EIS DOS ACTOS
roa
DON LUIS DE OLONA,
MUSICA DEL MAESTRO
DON CBISTOBAZ. OUBRID,
íit'^TíjS.í.utüidya "^ox "^ñmí/^a "v^t^ í;W. d tOiOtt'vo A.d Cuto,
d 7 A.Q,^uu\o ^(L 1856.
Segunda edición.
MADRID :
IMPRENTA DE MANUEL GALIANO,
plaza de los Ministerios, 3.
1861.
EL POSTILLON
DE LA RIOJA,
ZARZUELA ORIGINAL
EN DOS ACTOS
roR
DON LUIS DE OLONA,
MUSICA DEL MAESTM)
DON CmSTOBAL. GUDRID,
■R^'^nsíiulaAiCi, «^ox ^xmt'vob \>^z «,u d le,Obt«co h\ Cuco,
d 7 ^í, 1856.
iiegunda edieioD.
MADRID :
IMPRENTA DE M. GALIAKO, PLAZA DE LOS MINISTERIOS, NÚM. 3.
1861.
PERSONAJES. ACTORES.
LA BARONESA DEL OLMO. . . DoSa Carolina Di-Franco.
BAUTISTA. D. Vicente Galtañazor.
DON FELIZ D. Manuel Sanz.
EL CONDE DEL ARCO D. Francisco Calvet.
EL MARQUES DE AL VARADO (1). D. Ramón Cürero.
DON RUFO D. Manuel Franco.
JUANA Doña Dolores Fernandez
UN TENIENTE D. N. Pombo.
EL POSADERO D. José Rodríguez.
UN LACAYO. ....... D. Manuel Moya.
UN ALDEANO D. N, Fernandez.
UN NOTARIO
Aldeanos, soldados, aldeanas, criados del parador.
El primer acto en un parador y el segundo en una quinta entre
Alfaro y Tudela.
Reinado de Felipe V.
La propiedad de esta zarzuela, la de
Casado y soliero.
Gradan á Dios que está puesta la mesa.
La cotorra.
Las bodas de Juanita.
Los dos ciegos. 1
El amor y el almuerzo.
La zarzuela.
Pablito, ó segunda parte de don Simón.
Bruschino.
Los Madgyares.
Entre mi mujer y el negro.
La cola del diablo-
Amar sin conocer.
Amor y misterio.
Catalina.
El Valle de Andorra.
El sargento Federico.
El juramento.
El liijo de familia ó el lancero voluntario.
Galanteos en Venecia.
Los Circasianos.
Mis dos vivjeres.
pertenece & D. Luis de Clona, y nadie podrá sin su permiso reimprimirlas ni
representarlas en los teatros de España y sus posesiones de Ultramar.
El autor se reserva asimismo el derecho de traducción, de impresión y de
representación en el extranjero, según los tratados vigentes.
Los corresponsales de D. Francisco Rubio, dueüo de la Administración gene-
ral de obras dramáticas y Uricas, son los encargados exclusivos de su venta
T del cobro de sus derechos de representación en dichos puntos-
(1) Este personaje representa ser un joven elegante y de maneras distinguidas.
ACTO PRIMERO.
El teatro representa el patio de un parador.— Al fondo puerta grande que da á un
pasadizo. A la derecha de la puerta una ventana grande de un entresuelo con vi-
drieras y cortinillas.— A la izquierda de la puerta, y en el mismo telón de fondo
otra ventana grande también del entresuelo, en ella uií tiesto con claveles : se ve
la habitación y un tocador con un espejo grande, colpcado de manera que el pú-
blico pueda ver en él la figura de una persona sin que esta aparezca á la vista do
los espectadores.— En primer término, á la derecha [\) la puerta del entresuelo,
á la cual se sube por cuatro escalones.— Más allá otra ventana.— A la izquierda
otra puerta y otra ventana iguales.-^Al rededor de todo el patio, cuyos muros su-
ben hasta las bambalinas, un enrejado bajo de cañas, y dentro de este enrejado
flores que se suponen plantadas en la tierra del mismo patio. — A la derecha una
mesa y dos sillas.— A la izquierda otra mesa con un mantel y dos sillas.— Junto
á la puerta del fondo un velador pequeño.— Empieza á amanecer.
Al levantarse el telen la escena está sola. Al compás de la orquesta suenan dentro
fuertes golpes.
ESCENA PRIMERA.
MUSICA. —IMTRODÜCCION.
Canto.
Dentro voces de ios soldados.
Ah, del parador!
Pronto despertad!
Mozas saliendo á la escena con .luana que trae una luz.
(ünas.) Qué voces!
(otras.) Qué estrépito!
(O Entiéndase por derecha é izquierda, la del público-
— 4 —
Dentro VOCES. Pronto, despertad!
(juana y las mozas se miran sobresaltadas é inquietas.)
Coro dentro de soldados.
Ah, del parador!
Pronto, despertad!
Voto á Belcebú,
abran sin tardar!
Mozas. Quién llama á estas horas?
Juana. Oid! Oid! (lodas prestan el oído.)
Dentro soldados. En nombre del rey,
abrid, abrid.
Todas. (sobresaltadas.)
En nombre del rey?
Juana. (corriendo á abrir.)
Ya van! Ya van!
(Se va por la puerta del fondo.)
Mozas. (Apartándose & un lado con recelo.)
Qué buscarán aquí?
¿. Ay, cielos! qué será? (unasá otras.)
(Sale por el fondo Juana y con ella un grupo de soldados con un oficial . Juana los
saluda. Las mozas continúan retiradas á un lado del proscenio observando con inquietud.
Los soldados se dirigen á Juana coa alegre familiaridad y gracejo.)
Sold. Paso á la tropa ligera!
No temas, no, reina mia :
que el escuadren de Navarra
ante esos ojos se humilla.
Ole, salero! (a Juana que sonrie. )
Ole!
Ole, mi niña!
Cristo, qué parva de mozas!
(Reparando en las otras.)
ay, mí teniente, y qué lindas!
(corriendo al lado del oficial.)
Juana y Mozas. (Animándose.)
Viva la tropa ligera
por lo galante y lo fina!
Venga en buen hora la tropa
que aquí será bien servida.
— 5 —
SoLD. Ole, salero!
A UN TIEMPO.
Mozas. Soldados.
Viva Ole,
la gallardía! Ole, minina!
Ay, escuadrón de Navarra! Cristo, qué parva de mozas!
No hay quien á tí te resista! Ay, mi teniente , y qué lindas!
Ay, qué finura , Ay, mi teniente,
qué buen humor mande por Dios
gasta la gente, que aquí nos dejen
del escuadrón. de guarnición.
Viva! Ole!
Todos. Bien , por Dios!
Mozas. Soldados.
Viva la gente Vivan las niñas
del escuadrón. del parador! (cesa la música.)
HABLADO.
Ten. Alto y silencio! Basta ya de piropos. Firmes!
Juana. En qué podemos serviros, señor oficial?
SOLD. (Requebrando á Juana al verla adelantarse.) Olc!
Ten. Firmes ! (Demonio de escuadrón ! En viendo faldas se
dispersa como una banda de gorriones.)
Juana. Qué os trae por aquí á estas horas? ¡
Ten. Despacio, que no soy costal, (saca un pliego abierto y lee entre
' dientes.) Huum... hácía la frontera de Francia... Huum...
Un lunar junto á la barba... y... (Repara en ios soldados que
por detrás de él hacen señas y hablan con las mozás.) Fírmos! Eu! Por
la derecha... march!.. En su lagar, descanso! (los soldados
ejecutan estos movimientos.) Y á distancia de filas. (Alas mozas.)
Grrrris-to con el escuadrón! (Aparte bajando al proscenio . )
Juana. Sí, sí. Léjos, léjos!^
Ten. (a las mozas.) Y VOSOlraS... acercaos. (Las mozas le rodean.)
Juana. Pues qué se ofrece?
Ten. . Ha venido á este parador algún viajero alto ? (Las mozas
mueven la cabeza en señal negativa . ) Pelinegro? (e1 mismo movimien-
to. ) Con un lunar junto á la barba.
— 6 —
Juana. Aquí no ha venido ningún lunar. • - ,
Ten. Ni habéis visto pasar por el camino á nadie que pueda-
parecerse...
JuxNA. A quién?
Ten. a ese hombre? u.-, .
Juana. Y quién es ese hombre? > ;hTí;'lby ,;>!
Te]^í iüno alto, pelinegro, con un lunar junto á la barba^
Jüaiía. ■ •Vuelta? Ya me lo habéis dicho dos veces.
Ten. y lo diré ciento hasta dar con el fugitivo. El señor con-
de del Arco, nuestro gobernador, nos ha mandado re-
volver cielo y tierra...
Juana. Se trata acaso de algún salteador de caminos?
Ten. Se trata de un oficial que ha herido á su jefe en desafio,
por no sé qué cuestión de amor... El amor, hijas mias,
es la perdición de los hombres...
Juana. Y de las mujeres.
Ten, Total, que es la perdición de los dos sexos. Conque...
(a los soldados.) Vamos á registrar el parador.
Juana. Poco á poco. Los huéspedes están durmiendo todavía...
Ten. Yo los despertaré. Trompeta toca la diana.
Juana. La diana? Pues no quiere mover mal escándalo.
Ten. Que se me presente el amo del parador.
Juana. Para qué? Mi padrino es sordo como una tapia y yo hago
sus veces. Con que así...
Ten. Toca, trompeta.
Juana. Yaya, señor oficial. Esperad al menos que los huéspe-
des se levanten. Yo mientras os daré de beber. . .
Ten. De beber? Eso me enternece.
Juana, Si vos sois muy amable.
. Ten. Huí, qué remona, (ua abraia.)
Juana. Quieto! Quieto!
Ten. Escuadrón! Rompan filas.
SOLD. Alza! (Yendo á abrazar á las mozas.)
Mozas. Ah! (Huyendo.)
Ten. Dame esos brazos morena! (a Juana que huye.)
SOLD. Ole! (suenan campanillazos dentro, todos se detienen de pronto.)
Todos. Eh?
Juana. Oís? Buena la habéis hecho.
— 7 —
Ten. Por qué?
Juana. Porque habéis despertado á la señora que ocupa esa lia-
bilacion.
Ten. Una señora?
Juana. Sí. Una señora que llegó aquí ayer mañana con su ma-
yordomo. ( Suenan campanillazos . )
Ten. Pues no arma flojo escarceo! Es bonita?
Juana. Gomo un coco.
Ten. Demonio! Joven?
Juana. De unos sesenta años.
Ten. Para el picaro...
Juana. Y con un geniazo... (suenan campanillazos.)
Ten. (con impaciencia.) Carguc cl diablo con ella y con la campa-
nilla... (viendo salir á D. Rufo que viene apresurado.) Quíéu eS CSe
cuervo! (a juana.)
Juana. Su mayordomo.
Rufo, (a juana.) No oís que la señora está llamando?
Juana. Sí señor voy corriendo... (va á dirigirse á la habitación del fondo.
El teniente se interpone . )
Ten. Alto! Lo primero, vengan esos brazos!
Rufo. (ai teniente.) Soñor oficial, yo no debo consen. ..
Ten. Fuera de enmedio! (naciéndole dar una \uelta y echándole á mi
lado.)
SOLD. Sí, SÍ! (q uieren abrazar de nuevo á las mozas.)
Juana, Defendednos! (poniéndose detrás de D. Rufo.)
Rufo. Yo? Cáspita! (Esquivando los abrazos de los soldados.) AtráS Ma-
melucos!
SOLD. No, no! (Golpe de orquesta.)
Rufo. La señora!
(La puerta del fondo se ha abierto de repente y la Baronesa aparece en el
umbral. Es una vieja de unos sesenta años, algo encorvada por la edad, y se
apoya en un gran bastón de puño de oro. Todos se detienen quedando los
soldados á la izquierda y las doncellas á la derecha . La Baronesa queda á la
puerta y exclama.)
CANTO.
Bar.
Qué escándalo!
Qué estrépito!
— 8 —
No hay medio de dormir! (va bajando lentamente.)
SOLD. yMoZAS. (Mirándola.)
Qué cara!
Qué gesto!
Por qué nos mira así?
Bar. (Mirando á unos y otros.)
Mozuelas! (En medio de los dos grupos.)
Soldados!
Muy lindo!
Ya! Ya! (con ironía.)
Tal teje maneje
anda por acá!
Mozas . Oid . . . (Queriendo di sculparse.)
Bar. Ya, ya!
Mozas. Es que...
Bar. Ya! Ya!..
SoLD. Y mozas. Yo!..
Bar. Chito! (con imperio y dando con el bastón en el suelo.)
Todos . Bien está ! (Retrocediendo . )
Bar. (Hablado, regañando.) «Háse vistO...»
Todos, (cantado.) Bien está!
Bar. No bien asoma
la luz del dia,
de amor ya escucho
la algarabía!
Bonita cosa
es el amor! (van á hablíJt las mozas.)
Gallen las necias! (va á hablar el teniente.)
Calle el sayón!
SoLD. Y MOZAS. ¡Oh, oh!
Unos con otros. ¡Oh, qué vieja
tan uraña!
Cuál se irrita!
Cuál regaña !
¡A sus años \
le da horror
quejuguemo'
al amor!
— 9 —
Bar. Al amor! (con sarcasmo y casi hablado.)
¡Je! ¡je!
SoLD. Y MOZAS. ¡Al amor!
Á UN TIEMPO.
SOLD. YMOZAS. BARONESA.
Que juguemos al amor. Linda cosa es el amor.
Bar. (Mirando á las mozas.)
¡Qué necio error!
Como es el hombre
bello animal
y amor le presta
grata disfraz,
poquito á poco,
pian, pian,
nos va engañando
tierno y galán.
¡Aaah! (Como suspirando á un dulce recuerdo.^
¡Aaay!
(oe pronto y regañando impaciento y con despecho.)
¡Ay, qué tontas
que somos las hembras!
¡Jesús, qué retontas
nos hace el amor!
(a las mozas.) Ya quc el hombre
es un ave de paso,
¡cañazo en el hombre!
¡Cañazo al bribón!
(sonriendo con malicia . ) EUo SÍ . . .
Tienen un no sé qué...
(u« pronto.) Pero qué?
No señor!
Cañazo en el hombre!
Cañazo al traidor!
SoLD. Y MOZAS. Esc uo sé qué tan
fascinador, es el
— 10 —
dulce imán
del naciente amor.
HABLADO.
Te?í. (a la Baronesa. ) Señora! yo reclamo en nombre dé mi sexo...
Bar. Apartad, que trascendéis á cebada, (se pone & hablar aparte con
D. Rufo.)
Ten. (Oespues de olerse las mangas del uniforme.) EsO Será CUlpa de mi
caballo, (a juana.) Y á propósito. Podrá tomar un pienso?
Juana. No hay inconveniente.
Ten. . Pues el pienso lo primero, y luego el vino que me habéis
prometido, (a la Baronesa saludándola militarmente.) Scñora...
etc.! (Aparte mirándola de reojo al irse.) MaloS lobOS! (A los sol-
dados.) Por la izquierda... march! (seva con eiios.)
Juana, (a las mozas.) Id con ellos y servidles de beber. (Las mozas se
van con los soldados.) Ay, qué plaga! ( A la Baronesa que está hablan-
do en Yoz baja con D. Rufo.) QuCrcis algUUa COSa?
Bar. (con impaciencia.) Quc tc marchcs.
Juana. Ave María! (va a irse.)
Bar. Ah! escucha! (sentándose.) Tráeme una taza de té.
Juana. Al instante, (va & irse.)
Bar. Muy caliente, eh?
Juana. Sí señora, (id.)
Bar. y con tostadas.
Juana. Bueno! (w.)
Bar. y con leche.
Juana. Bien! (Va impaciente.)
Bar. y con... (lose.) Ejem! ejeai, ejeml
Juana. Con qué? (impaciente.)
Bar. Con nada. Yete.
Juana. (Hum! Qué cansera!) (se va.)
ESCENA íí.
Don Rufo. La Baronesa.
Rufo. (Mirando á un lado y á otro.) Estamos solos. No hay cuidado.
Bar. (se levanta de pronto y se pasea con ligero ademan. ) Ay! Respiro! Ya
me dolía la cintura de estar encorvada. Hablad, D. Rufo.
Habéis hecho mi encargo?
Rufo. Sí, señora Baronesa. Y he visto al notario que debe lue-
go venir para extender el contrato según las instruccio-
nes que le demos á fm de llevarlo mañana...
Bar. No es eso lo que más me interesa. Qué sabéis del mar-
qués?
Rufo. Que llegará á este pueblo dentro de pocos instantes... y
que pasará algunas horas en este parador, antes de pre-
, sentarse en la quinta... en la cual va á ofreceros su mano
-f.imoo li > de esposo. . .
Bar. Eso último ya lo veremos. Si mi tio me ha propuesto esa
boda, si el marqués la ha aceptado sin conocerme... yo
sólo consentiré en ella siempre que el novio me parezca
bien. De lo contrario...
Rufo. Sí. Tal ha sido la condición que habéis puesto al señor
conde del Arco vuestro tio... y para conocer al marqués
habéis tomado ese disfraz que tan mal se aviene con
vuestra juventud y belleza. Pero lo que vos ignoráis... lo
que os va á sorprender es...
Bar. Acabad.
Rufo. Que el marqués ha tomado las mismas precauciones
que vos.
Bar. Cómo?
Rufo. Que también quiere ver antes de ofreceros su mano si
le convenís ó no para esposa, y que por una singular
coincidencia ha resuelto presentarse en vuestra quinta
disfrazado.
Bar. Disfrazado? -
Rufo. Como lo estáis oyendo. Disfrazado de postillón.
Bar. El! Un marqués! Cómo ha de imitar el lenguaje y las
maneras...
Rufo. No sabéis por vos misma lo fácil que es fingir cuando
nos conviene?
Bar. Pero quién os ha dicho...
Rufo. Uno de sus criados á quien mandó anoche adelantarse,
y que merced á mi maña y á ciertos escudos que le di...
Bar. Según eso al marqués y á mí nos ha ocurrido la misma
— 12 —
idea. Ya me rio de antemano... Gracias, D. Rufo. Sois
un hábil mayordomo, y os prometo...
Rufo. Ay! Con tal que el señor marqués, me conserve á vues-
tro servicio.
Bar. Qué! Tenéis miedo...
Rufo. Sí, señora. Esa idea me quita el sueño. Gomo el mar-
qués no me conoce...
Bar. Qué aprensión!
Rufo. Es que vos no sabéis lo que me han contado acerca de
su carácter. Dicen que es un hombre extravagante , que
concibe las ideas más absurdas... y que una vez conce-
bida una, la lleva á cabo por extraña ó imposible que pa-
rezca.
Bar. De veras? Es decir que debo estar prevenida para no
admirarme de nada?
Rufo. Justo.
Bar. Entonces ya no me extraño de que el marqués haya
aceptado esta boda sin haberme nunca visto.
Rufo. Qué lástima! Gasaros con un desconocido... Vos! Viuda,
libre, rica... vos que habréis tenido tantos pretendien-
tes:..
Bar. No me habléis de pretendientes, D. Rufo.
Rufo. Ya! eso os trae á la memoria aquel máscara importuno
que este carnaval. , .
Bar. Qué hombre! Dios mió! Qué hombre! Fué mi sombra
en todos los bailes !
Rufo. No le disteis malas calabazas.
Bar. y bien severamente.
Rufo. Demasiado. Guando os dijo que era un oficial... Vos le
humillasteis con aquel... «Sois muy poco para mí, caba-
llero.»
Bar. De cuyas resultas pocos momentos después desafió sin
quitarse la máscara al coronel que se habia acercado á ga-
lantearme.
Rufo. Y á quien hirió según he sabido.
Bar. Ay! Mucho me alegro de no haberle visto nunca la cara,
porque me estaría acordando de ese hombre... como de
una visión fatídica.
— 13 —
Rufo. En fin, con tal que el señor marqués os agrade. . .
Bar. Sí, sí. Esto es lo que importa. Respecto á sus extraya-
gandas , como ya estoy prevenida no me sorprenderán
y... ejem! ejem! ejera! (viendo salir ai posadero que trae el té y to-
mando nueramente las maneras de ▼leja.)
Rufo. No, no tengáis cuidado. Este posadero es sordo como un
guarda-cantón.
Pos. (saliendo.) Aquí traigo el té y las tostadas.
Rufo. Dejadlo sobre la mesa. (eI posadero se va con el tó Um el fondo.)
JeljelAhí.
Pos. Ya no lo quiere tomar? (se encoge de hombros y se Ta hacia la puer-
ta de la derecha.)
Rufo. Sí , hombre , sí. Calle! Y se marcha ! (lo coge del hvaw.) No
me habéis entendido! Traed acá ese té!
Pos. Acabárais de hablar.
Rufo. Acabárais de oír. Disimulad, señora, si pierdo la pacien-
cia... (se oye ruido de campanillas y látigos^.)
Juana, (saliendo vivamente. ) Tío! Tio! (Al posadero.) Una silla de posta!
Rufo. Una silla? (corre á la puerta del fondo.)
Juana, (cogiendo del brazo al posadero.) Quizá sc detenga para mudar
tiro! Bajad pronto.
Pos. (sin entenderla.) Qué ticncs, muchaclia?
Juana. Hum! Me requemo! (Latigazos dentro.) Ya está ahí.
Rufo. (Mirando por ei fondo.) Un.postillon alto? Buen mozo! El es
sin duda.
Juana. Y os sentáis ! Venid ! Venid ! (se lo iieva por fuerza.)
Rufo. (a la Baronesa.) Es cl marqués!
Bar. El marqués?
Rufo. Sí, señora, sí. Las señas de su disfraz son las mismas que
me dió el criado. Además, la hora en que debia llegar, to-
do concuerda exactamente. ..
Dentro una voz. Caballo! Caballo !
Rufo. Qué hacemos?
Juana. Pedro! Juan! Muchachos! Que sirvan al postilion lo que
quiera!
Rufo. Vienen!
Bar. Quedémonos aquí!
V
— 14 —
ESGEiNA IIL
La Baronesa sentada á lamesa y tomando té. D. EUFO en pié á su lado. Mo-
ZOS y criados del parador, saliendo por el fondo y como abriendo paso á alguno. En se-
guida D. Feliz de postillón.
MÚSICA. CANTO.
Coro. Bien por los postillones.
de este contorno.
Feliz. (Apareciendo en la puerta y hablado.) «A la paZ de DioS.»
Coro. Entre, le servirémos,
entre, buen mozo.
Feliz. Gracias! (Entrando.)
Coro. Buen vino y buena mesa
se le dará!
que en la posada sobra
la voluntad.
Feliz. Ajajá! (con satisfacción.)
Coro. Mandad, mandad,
que en la posada sobra
la voluntad.
Feliz. Eso me gusta!
Coro. Mándenos pues!
Feuz . Chiquios ! Un trago !
voto va quien! (Le sirven de beber.)
Copla.
Yo soy postilion riojano,
de Alfaro voy á Tudela,
soy flor de los postillones,
coquito de las venteras.
Preguntad,
preguntad
y ellas, ay! os lo dirán!
Coro. De verdad?
Feliz. De verdad.
ellas, ay! os lo dirán.
— 15 —
En todas las ventas
detengo mi silla,
me dan cuatro besos
Teresa ó Juanilla,
me atizo un buen jarro, ; ; '
enciendo el cigarro...
y listo y alegre
rae vuelvo á montar.
Zas! Zas! (sacudiendo el látigo.) .Lij. t
Zas! Zas! , ^
Jála, caballo!
Juí, coronela!
Corre, beata!
Corre á Tudela!
Nadie alcanzarnos
puede jamás,
que un postillón
como yo no babrá!
Coro. Zas !
Á m TIEMPO.
Coro. Feliz.
Jalá, caballo! Jála!
Huí coronela! Huí!
Corre, beata! Beata!
Corre á Tudela! Beata!
Coro. Nadie alcanzarle
nunca podrá!
Feliz. Alcanzar?
Zas! (Cfugiendo el látigo.)
TODOS.
Coro. Feliz.
Nadie alcanzarle Un postillón
nunca podrá! como yo no habrá.
(Cesa la músita. D. Feliz habla con las mozas y criados del parador.)
— 16 —
HABLADO.
Bar. (Ap. á D. Rufo.) O no es el marqués ó finge de una manera..
Rufo. Esperad, (a juana.) Oye niña. Conoces tú á ese postillón?
Juana. No por cierto. Jamás lia pasado por aquí!
Rufo. Bien está! (a la Baronesa.) Lo habéis oido? El caso no admi-
te duda.
Feliz. Con que... Está listo el almuerzo? (La Baronesa hace señas á don
Rufo para que la siga, y se ra con éL)
Juana. Sí señor. Y ahí tenéis al viajero que viene con tos en la
silla.
Baut. (saliendo.) QuG uic sírvan dos pollos!
Feliz. Por aquí, mi amo!
Baut. Yo tengo hambre!
Feliz. (á Bautista.) (Date tono imbécil.)
Baut. (con i mportancia. ) Yo tengo hambre!
Juana. Al momento van á serviros, caballero, (oa órdenes á un
criado . )
Baut. (Aparte á D. Feliz.) Me llaman caballero, señor; vuestro ves-
tido hace su efecto.
Feliz. (Disimula!)
Baut. (Con tal que os crean un postillón...)
Juana. En dónde queréis almorzar?
Baut. Aquí.
Feliz. (Aparte y vivamente á Bautista.) No.
Baut. No. Allí.
Juana. En el comedor?
Baut. Justo.
(e1 criado sale con el almuerzo que coloca en la mesa de la izquierda.)
Juana. Pues seguidme.
Feliz. (Almuerza pronto para tomar el camino antes que el
marqués ó la justicia nos alcance.)
Baut. (Huy! ya no me acordaba.) Yamos, niña.
Juana. Ya estáis vos servido, (ad. Feliz.)
Feliz. Me alegro! Huy! Qué agujetas!
Juana. Os acompañaré, (a Bautista.) Yereis qué pollos tan bien
asados.
— 17 —
Baut. Sí? Benditos sean tus pollos!,, (se \a con Juana y los mozos y
mozas.)
JtANA. En marcha.
Feliz. Que no tardéis, mi amo!
ESCENA IV.
D. Feliz, almorzando. BARONESA que aparece en la ventana y canta con voz de vieja.
Bar. (Después de mirar áD. Feliz con aire investigador . ) Sí con efecto se-
rá el marqués?
(canta.) Pajarito
que vas por el aire,
tu vuelo deten;
que en la rama
del verde naranjo
te espera tu bien.
Feliz. (Hablado.) Calle!
Ay, ven,
ay, ven,
Pajarito, ven,
(d. Feliz que está almorzando da señas de impaciencia.)
ay! ven,
Pajarito, ven.
Feliz. (Demonio, y qué chicharra!)
Bar. (üespues de mirarle atentamente.) (NO CS mal parCCido!)
(canta.) Pajarito quc vas por. ..
(Tose.) ejem! ejem! ejem!
Feliz. (Almorzando.) Malo Bstá CSC pecho, abuela.
Bar. Qué?
Feliz. Digo que si habéis cogido algún catarro.
Bar. Qué mas catarro que los años?
Feliz. Cuántos tenéis?
Bar. Setenta y dos.
Feliz. (vivamente.) Atiza!
Bar. Ay! La vida se pasa tan pronto...
Feliz. Por eso yo procuro atiforrarme bien y echar cá trago é
mostagán...
2
— 18 —
Bar. Así tenéis esos mofletes. :}
Feliz. Bendito sea Dios que me los ha dao. (come, pausa.)
Bar. De dónde venís, postillón? Porque... (con aiaiida.) vos sois
un postilion, eh? \
Feliz. Eh? No lo estáis viendo?
Bar. No distingo bien desde aquí. Y además... como no siem-
pre es uno lo que parece...
Feliz. Qué? (soltando el tenedor de pronto.)
Bar. (Se ha turbado!)
Feliz. (Ap.) (Demonio de vieja! Habrá llegado el marqués antes
que yo y sabrán aquí que le he usurpado éste disfraz?..)
Bar. (Ap.) Es el marqués.
* (canta de nuevo.) Pajarito quo vas. . .
Feliz. (interrumpiéndola.) Otra vez eí pajarito?
Bar. Si vosconociérais á la joven que me enseñó esta canción...
Feliz. Olá! Me gustaría?
Bar. Según.
Feliz. Según?
Bar. Claro. No todas las mujeres guapas agradan. Cada hom-
bre se forma un tipo. . . Cuál es el vuestro?
Feliz. El mió?
Bar. Os gustan las morenas?
Feliz. Sí.
Bar. y las rubias?
Feliz. También.
Bar. Altas ó bajas?
Feliz. De todos tamaños.
Bar. Hijo... tenéis un gusto voraz.
Feliz. Sí señora.
Bar. Entonces de fijo os parecería bien la joven de quien os
hablo. Tal vez hayáis oído nombrarla.
Feliz. Yo? Cómo se llama?
Bar. La... (observando el efecto de las palabras que va á decir.) La Bai'O—
nesa del Olmo.
Feliz. La BarOne... (Levantándose comnovído.)
Bar. (Es él. Mi nombre le hizo efecto!) Je! je! je! je!
Feliz. Por qué os reís?
Bar. Porque rae hacéis gracia!
— 19 —
Feliz. ' Eh?- . ^>ríí*f r
Bar. No sabéis cuánto me alegro de haberos conocido ahora.
Feliz, Cómo! Explicaos. . f ,!• '
Bar. a mi también me gustan los buenos mozos, (d ; Feliz dai sé-»
' ' ' nales de impaciencia. ) y SÍ yO fuCSC jÓVCn. . . ; y VOS Utt hombfeí
de mi calidad... . :
Feliz. (Bruscamente.) De vuestra calidad? . lí .
Bar. Pues! si en vez de postillón... fuéseis, por ejemplOi.'i
(con intención.) un caballcro dísíVazado. . .
Feliz. Cielos! Quién os ha di... !
Bar. (Se descubrió!) Hasta luego, guápo mozo. Ya sé lo que.'
■■->'<■- deseaba. : .'lí
Feliz. Vos? Deteneos! Yo quiero antes... , .
Baülí. Un clavelito?
Feliz. No, no. Yo quiero que me expliquéis. . .
BaB. (cogiendo un clavel y tirándoselo.) Allí va. Jc! jc! jc! .^(Riendo.)
Feliz.; Cargue el diablo...
Bar. ■ Adiós, /}0SÍz7¿0n.^ (Entra y cierra.) , ■ ; ¡,:
BaUT. (Que sale al mismo tiempo y ve á la Baronesa.) Quíéu CS CSC fenó-
meno? (a D. Feliz.)
Feliz. En marcha, Bautista. Esa vieja debe ser un espía.
Baut. Espía de quién?
Feliz. De la justicia, del marqués, de... qué sé yo? Escapemos.
Baut. Imposible, señor. He visto allí fuera soldados... soldados
que interrogan á todo el mundo. . .
Feliz. Sí?
Baut. Que exclamaban... gNo se nos escapará ese tronera.»
Yo creo que lo decían por vos.
Feliz. Cómo! Tunante! (Amenazándole.)
Baut. Señor, esta es una conjetura.
Feliz. No hay que temer. Nuestro disfraz nos salva.
Baut. Sí. Hasta que sepan la baraúnda de anoche... y que nos
hemos apoderado de las maletas del marqués.
Feliz. Tu tienes la culpa.
Baut. Yo? Por qué diablos al encontrarle anoche en aquel me-?
son tirásteis de la espada y os lanzásteis sobre él siii de-
cirle siquiera agua vá!
Feliz. Porque le odiaba antejj de conocerle. Porque sabia que
— 20 —
va á casarse con la única mujer á quien he amado en el
mundo.
Baüt. Con aquella de las máscaras?
Feliz. Sí.
Baüt. Con aquella orgullosa que os despreció y os humilló sin
^ conoceros?
Feliz. Sí, Bautista, sí. (con pena y apoyando su mano en la mesa.)
Baüt. Cáspita! Esa mujer va á ser vuestra perdición. Por ella
habéis herido á vuestro coronel, de cuyas resultas andáis
á salto de mata. Por ella aporreásteis al marqués anoche. . .
Feliz. No se quedó él atrás que digamos.
Baüt. El? ¡Santo Cristo y qué hombre! Su espada era un mo-
linete. Allí no quedó mueble sano. Las sillas bailaban por
el aire. El velón saltó por la ventana. Todos peleábamos
á oscuras... y cuando no me sacudian por la derecha me
daban un porrazo por la izquierda. Acude gente armada.
Apelamos á la fuga. Yo quiere salvar los bagajes, y en la
confusión en lugar de coger nuestras maletas , cojo las
de vuestro rival y cargo con ellas... ¡Ay! Mentira me pa-
rece que hemos podido llegar aquí con pellejo.
Feliz. Algo hemos ganado en la refriega.
Baüt. Sí. Un tolondrón que me han hecho junto al espinazo.
Feliz. Y este traje... que hallamos en las maletas del mar-»
qués... y que vá á protejer mi fuga; la silla que alquila-
mos en el pueblo inmediato. Tu, vestido de caballero, yo
de postillón... ¿Quién nos ha de conocer? Mañana esta-
rémos en Francia libres de todo peligro.
Baüt. Con que es decir que vos en viendo un rival... Hum! Le
dais una dentellada! Señor, ese es un amor de perros!
Feliz. Los celos, Bautista! El despecho... Ah! si pudiera ven-
garme también de esa orgullosa ingrata...
Baüt. Pero si la pobre no os conocía ! Una mujer necesita ver
el rostro del que la enamora. . . Cómo queréis que le gus-
tara vuestra careta?
Feliz. Y mis dulces palabras? Y mis sentidas frases de amor?
Baüt. Señor, un hombre puede hablar como Cicerón y ser más
feo que Picio.
Feliz. Cuando pienso que este amor me ha expuesto á ser juz-
- 21 -
gado por un Consejo de guerra , á ser fusilado tal vez...
Baüt. Huyamos, por los clavos de Cristo! Corramos á todo es-
cape hácia la frontera.
F^líz. Sí, pero tanto correr me tiene ya molido y si no descan-
!,;•' so algunos instantes!... Ay, Bautista! (sentándose junto aia
mesa de la izquierda.)
Baut. (lo contempla y bosteza.) Aaah! Esto dcbc scr sueño.
Feliz. Mira. Quedáte vigilando mientras yo duermo siquiera
diez minutos.
Badt. Si señor , sí.; Dormid un poco. Yo me quedo vigilaaah! !
(Bosteza y se sienta junto á la mesa de la derecha.)
Feliz. Ah! (suspirando con ios ojos cerrados.)
Baüt. (Mirándole.) Pobrecíllo! Entre el amor y las persecuciones. . .
La fortuna que no enflaquece por eso. Pues señor. (Es-
tirándose. ) Una hora de vida es vida. Hombre , qué aire-
cilio tan dulce! Y qué bien huelen las flores. Se siente
así, un ambiente suave... y que embriaga de un modo...
aaahÜ (Bosteza.)
Feliz. (Entre sueños.) Dueño mió!
Baüt. (vuelve vivamente la cara, mira á D. Feliz y dice en seguida.) ESO nO
va conmigo. Dejémosle soñar, (se duerme.)
Feliz. Ingrata! Responde á mis súplicas! Responde.. . (Bautista ronca
muy fuerte.) VaS á SCr de Otro! (soñando: Bautista vuelve á roncar.)
ESCENA V.
0. Feliz y Badtista dormidos. La BaROP^ESA, apareciendo con D. RUFO ea
Bar. Vos teníais razón, era el marqués.
Rufo. Y si alguna duda nos quedaba... ya no existe ninguna...
, ¡íf porque he visto su nombre en las dos maletas que trae.
Bar. Os confieso que me ha inspirado simpatías.
Rufo, (sonriendo.) Es dcclr... que estáis enamorada...!
Bar. Casi, casi, Y eso que él fingía su papel de postilion de tal
modo...
Rufo. Nada habéis notado con respecto á su carácter extrava-
gante?
^ 22 —
BáRí ■ ■ No : ni rr.e importa. " Yo me encargo í3i acáso de corre-
: regirle. Queréis ver si ha venido el notario.? ' ■
Rufo. Al momento. ' -íi 'í
Bar". Le entregareis las instrucciones (Jue os acabo de dar. . . y
' - ie encargareis que extienda en vista de ellas el contrato
y que mañana lo lleve á la quinta.
Rufo. Pronto vuelvo. ■ > vi
BA«ipi i'' En el ínterin yo me arreglaré un poco mi tocado. .. 'qik'é
por cierto me molesta bastante. Esta^orra y estos pos-
üííeMH tizos son tan incómodos... Apresuraos.
Rufo. Con vuestro permiso. (La saluda y deteaparece dé la ventana.)
Bar. (sola en la ventana y pensativa.) Es particular! Enamorarme
• ■ '■ ' así, tan pronto... En fin, no hay por qué sentirlo. Vamos
un rato al tocador... y volvamos en seguida á la quinta.
(Entra en la habitación; la ventana queda abierta. En este momento don
o¿íiJí-: pg]j2 y Bautista dan dormidos una vuelta en las sillas como agitados por el
. .0 . <jí> sueño.)
Rufo. (saliendo á la escena.) Caráctcr como el de esta Baronesa!...
No sé por qué me disgusta que se Case, Si á su futuro se-
le antojara quitarme de mayordomo... Eh? (Repara en don
Feliz.) Qué veo? El marqués está durmiendo ! Y ese otro?
(Reparando en Bautista. ) Sin duda algún caballero amigo su-
yo. Alejémonos sin ruido y después... (se va de puntillas, tro-
pieza con el velador y lo dej» caer.) Uf ! (se va corriendo.)
Feliz. (Despenando.) Eh ? Quiéu va? (se levanta y mira.) No hay na-
die. Tengo un sueño tan agitado... (Mira ó todos lados, sus
i ? í 'SJ. ' ojos se fijan casualmente en el espejo de lá habitación de la Baronesa y ehi
el cual se ve la figura de esta sin gorra y postizos y arreglándose el tocado
como creyéndose sola y fuera de la vista de todos.) CicloS ! ! Es Una
ilusión? Allí... En ¡ese espejo... Aquel rostro! Sí. sí. Es
el de la mujer que adoro! Es ella! La ingrata que... hace
• > poco me habló con aquel disfraz. . . Dios mió! Qué significa. . .
Baut. Quién mosconea por ahí? (Abriendo i^s ojos.) •
Feliz. (Mirando.) Ella era! La vieja que... Ay, vieja de mis en-^
\l tranas! (Con entusiasmo y bajando al proscenio.) "■' •
Baut. (incorporándose y mirando con sorpresa á su amo.) Eh ? Demonio!
- , ^'í1v: Está enamorando á la vieja? • '
Feliz. Y ahora recuerdo... (Bautista sin levantarse observa con asombro &
— 23
D. Feliz.) La flor que me arrojó... (BuscindoJa vivamente.) En
dónde está la flor? (ve á Bautista despierto.) Has visto la flor?
Baut. No señor. Por aquí no hay más que peregil, (Mirando en
torno suyo.)
Feliz. (cogiéndola del suelo.) Ah! Esta es! (Besándola.) Un beso! Dos!
Tres! Cuatro!
Baut, Pues no hay más! Sin duda ha perdido el juicio. (Levantán-
dose.) Señor!
Feliz. Corramos á su cuarto! Yo quiero verla, yo quiero. . .
Baut. Señor! señor! (poniéndose delante.)
Feliz. Eh ? (Deteniéndose.)
Baut. Qué vértigo es ese? Vos habéis soñado cosas malas.
Feliz. Oh! Déjame. Aparta.
Baut. Señor, vos tenéis una pesadilla. Sacudios un poco. Mirad
que estáis desvariando.
Feliz. Quita, imbécil. Esa mujer es la que yo amo... la que...
Baut. Cómo ! La vieja?
Feliz. Sí.
Baut. Y lo confiesa ! Señor... Eso es imposible!
Feliz. Es la realidad... la realidad misma!...
Baut. Sí ! La realidad de lo feo !
Feliz. Pero no la ves, imbécil, no la ves?
Baut. En dónde? (d. FcIíz sefialá ai espejo, peiD en este momento la Barone-
sa se ha puesto de nuevo la gorra y los postizos y Bautista la ve de vieja.)
Of ! Tiene la cara como una alcuza !
Feliz. (Aparte y con gestos expresivos. ) Pero qué significa este dis-
fraz...
Baut. (observándole.) DÍ0S mÍO ! habla solo ! (Oeja de verse en el espejo
la figura de la Baronesa . )
Feliz. (Apañe y como antes.) CoH qué objcto ha venido aquí! Por
qué me habló antes con aquel tono burlón...
Baut. (Aparte.) No lo dije? Su razón se ha extraviado ! Sin duda
anoche el marqués le dió algún porrazo en la cabeza y de
sus resultas...
Feliz. (Aparte y hablando con vehemencia y agitación.) Qué haré ? Presen-
tarme á ella cuando mi nombré sólo la causa- hastío? No,
lio. (Bautista lo mira con susto.) Y sin cmbargo... Esta era la
ocasión más propicia... Qué dudo? En qué me detengo?
— 24 —
BaüT . (Aparte remedando la entonación de su amo . ) Tátatatatátatatátata. . .
Cristo, y lo que ensarta! Ay, amo de mi vida, que lo voy
á tener que amarrar !
Feliz. A mí? (Dándole un latigazo.) Ah, tunante !
BaüT. Ay!
Feliz. Silencio !
Baut. Pero... Reparad que estáis diciendo desatinos ! Qué vais
á hacer con esa comadreja ?
Feliz. Bautista, yo la adoro! (Con ios brazos abiertos y delante de Bau-
tista.)
Baut. Señor, (con ios brazos abiertos y delante de su amo.) MáS Val© qU©
os fusilen !
Feliz. Ella es! (Oe pronto mirando á la puerta de la derecha.)
Baut. Vámonos.
Feliz. Ah, qué idea!
Baut. Cuál?
Feliz. (Verémos cómo sale de este apuro y cuál es la causa de
su disfraz.) Ayúdame tú.
Baut. Yo? á qué?
Feliz. Ya viene. Dila que yo la adoro, que tú te interesas por
mí... que... enreda el negocio, animal.
Baut. Sí. Buen negocio hemos hecho.
Feliz. Disimula. (Se retira y se sienta junto á la mesa de la izquierda.)
ESCENA VI.
Dichos. La Baronesa.
Bar. (saliendo.) Mozo! Mozo!
Baut. (Mirándola de léjos con curiosidad.) PcrO dC qué 86 ha podídO
enamorar mi amo?... No lo entiendo.
Bar. Caballero... (ai ver á Bautista.)
Baut. (Mirándola.) No lo entiendo. (Pasa por detrás de ella observándola
cómicamente.)
Bar. (ve á D. Feliz.) (Él es!) (a Bautista que da vueltas á su alrededor
examinándola.) Eli? Q\lé mirais?
Baut. (a la Baronesa.) Quc uo lo cntíendo.
Bar. (Quién será este extravagante?)
— 25 —
Baüt. Señora...
Bar. Podéis cubriros.
Baüt. Es verdad. (Quitándose velozmente el sombrero.)
Feliz. (Aparte.) Torpe!
Baüt. Pues como íbamos diciendo; es el caso que... (cuiña como
señalando áD. Freliz.)
Bar. ' Eh? Qué significa eso de... (imita ei guiño.)
Baut. Qué os parece ese mozo?
Bar. Ese postillón ? Es un jóven alegre, fresco.
Baut. Sí. Ya está fresco.
Bar. Por qué?
Baut. Señora. Ese postillón es mi protegido.
Bar. (sonriendo.) Ya! Casi vuestro amigo.
Baüt. Poco menos. Y el pobre mucbacho está... (d. Feliz sentado
cruje el látigo como amenazando á Bautista para que hable. ) (Perdo-
nadme, Cristo mió!) Está!... (d. FcUz vuelve á crujir (fl látigo. )
En fin, está enamorado de vos.
Bar. De mí?
Baut. Sí señora. Tiene todo ese mal gusto.
Bar. Insolente! (oando con el bastón en el suelo.)
Feliz. (Levantándose de pronto.) Oh!
Baüt. Señora, las opiniones son libres. Yo cumplo con hablar
por él y con recomendarle. Me lavo las manos como Pila-
tos... y que otro talle. (Se separa.)
Bar. (Me habrá el marqués conocido... ó será esta una de las
extravagancias que le atribuyen?)
Feliz. (Yo la pondré en el caso de descubrirse, y entonces...)
Bar. (oespues de observar á D. Feliz y tomando un tono amable. ) Acercaos,
postillón.
Feliz. Señora... Lo que este caballero dice es la verdad. Yo...
francamente... que lo creáis ó no lo creáis... vamos, me
he onamorao de vos.
Bar. De mí? Eso sin duda es una broma.
Feliz. Broma? Por estas que son cruces !
Bar. (Y lo jura!)
Baut. (santiguándose.) ( Jcsus, qué sacrilegio ! )
Feliz. Preguntad á mi amo ! Que él os diga... Eh? (Amenazando á
Bautista por detrás de la Baronesa.) Vaya, COntadlC...
- 26 —
Baüt. Sí, señora. Sí. Hace poco exclamaba... Yieja! Vieja mia!
Vieja de mi alma ! En fin, se decidió por lo viejo.
Feliz. Esa es la palabra. A mí nunca me han gustao las mO-
zuelas.
Bar. No? '
Feliz. Por eso tengo fama de extravagante.
Bar. (Será verdad?) •
Baüt. (Ved que es una manía. Ese jóveh padece muchas.)
Bar. ( Pues no hay duda ! )
Feliz. Tan cierto es lo que digo, señora, que siempre que he
estao pa casarme con alguna joven... me he arrepentio
el dia antes de la boda.
Bar. (Oídos que tal oyen !)
Baüt. ' ' ( Dadle calabazas, por la Virgen Santísima.)
Bar. (Ch, qué idea ! Yo haré que lleve una lección á sabré si
se burla de mí.) '
Feliz. Con que... sed franca. No me queréis quizás porque soy
un pobre postillón?.... Eh! Quién sabe lo que seré ma-
ñana.
Bar. (Vivamente.) Justamente pensaba en eso... Pero... Ya veis;
creer que á mi edad... cuando estoy hecha una pasa...
Feliz: - 'Es que... la pasa es un fruto muy dulcecito.
BAtf (Remedándoié.) (Sí; pcro muy arrugadito. )
Bar. Zalamero!
Feliz. (con entusiasmo.) Gachona! '
Baut. Malo, que se derriten! (señora, señora! Que vais á
dar un resbalón.) '
Bar. Hijo! Cuando dos almas simpatizan.
Baüt. Señora no me habléis de alma con ese cuerpo !
Bar. Ay! Mi corazón es un polvorín. ^
Bkm, (poniéndose en medio.) Dejcmos á uu lado la artillería!
Feliz. Callareis, mi amo? (Le amenaza.)
Baut. (pasando á la derechá.) Esto no tíeíic ejsmplo en los fas-^
tos de... ' ' "^
Feliz. (Qué serenidad!) (La Baronesa coge de la mano á Bautista • i'^lU
lleva al proscenio. ) ^'^P {<iU.b^At i.'^-ití-nhu^-.-.vA) • .VMhñ
!Ífi fíi; itíTi'v.
— 27 —
CANTO.
Bar.
Baut.
Aunque viejecita,
no lo dude , no:
de esta cuerda puedo
responder al son.
(señalando á su corazón.)
Por más que al oirofe^''
di) bñiúánc
il irid ! íiO
iiioúoih
me convenza yo,
Up OJ) f .«j-i/(íA)
digo que esa cuerda
es ya de violón.
Feliz. (Aparte.) Rara es mi aventura,
y no sé , por Dios,
de su fingimiento
darme la razón.
Bar. (En medio de los dos.)
Al son ,
al son del amor se
feliz y alegre
mi corazón
Bautista.
Al son/
al son que le tocan, baila
feliz y alegre
su corazón.
Bar.
¡O")
reí) fe'fiyi!'. :'
^ü-''l!\ -i rh-ií-~ Feliz. í
' Áí feon,
al son de su voz palpita
feliz y alegrfe .mí?/1 v
mi corazón.
Feliz. (Aparte.)
Burlando
me dice
Todavía
mi cuerpo es gracioso.
Todavía
bonito es mi pié,
Todavía
mi tierna ojeada
lanzaros así
ay ! así, ay !
podré.
Qué importan
los años
si os
mi fé
(M¡r6riáofos.)
Bautista. ( Aparte y
■ conmoviéndose.)
Sus ojos •
me pinchan
— 28 —
palabras de miel amores como un alfiler,
Oh ! burla de niña, y viendo
dichosa sincero querer. sus dengues
Oh inmenso placer ! me animo también.
Baut. (Aparte.) Esta vícja es el diablo !
Ya estoy yo tierno !
Feliz. Ay , que rica es mi abuela ! (a la Bar.)
Bar. Qué lindo nieto!
Baüt. (Aparte.) (Lo quo es mirar las cosas
con precaución !)
(pasando al lado de R. Feliz.)
Señor, si á vos no os sirve
la tomo yo.
(d. Feliz le da un empellen.)
Bar. (ofreciendo á Bautista la caja del tabaco . )
Gustáis ?
Baut. Es Filipino? (Mirando la caja. )
Bar. Cucarachero.
Baut. (loma.) Ay , rapé de mi alma !
Feliz. (ídem.) Venga si es bueno !
Bar. (Haciéndose un poco atrás y mirando aparte á D. Feliz.).
, (Marqués, no es malo el chasco
'i • que te he de dar!!)
Baut. y Feliz, (con entusiasmo.) , , ,::
(Mi corazón por ella
Latiendo es... acht!) (Estornudap.)
Bar. Ah! (Adelantándose al proscenio.)
Muchachas casaderas ,
morid de celosj
pues hoy os quito un mozo
como un lucero.
Los DOS. Para vos, para vos será :
para vos, para vos no más.
Bar. y á sus caricias
la flor de mis abriles
vuelve á la vida.
Los DOS. La flor de sus abriles
vuelve á la vida.
— 29 -
Bar. Aaaaaay...
Los DOS. Ah! Ah!
Derramando va la sal
ese cuerpo y ese aquel ;
no hay muchacha voto á san
con tal gracia y tal poder.
Los TRES. Alza y ole. Bien, por Dios !
Vengan todos á admirar
este talle seductor.
Ese
. i.; Este j rumbo sin igual.
...... ^^^^ j b
Baronesa. D. Feliz. Bautista.
Para mí, Para vos,
para mí será ; para vos será ;
para mí, para vos,
para mí no más. para vos no más.
(Cesa la música. La Baronesa se pone á hablar con D. Feliz.)
ESCENA VII.
Dichos. Don Bufo.
Rufo. (saliendo.) (Calle! Están juntos!)
Bar. Acercaos, D. Rufo, acercaos. Este postillón se ha ena-
morado de mí á pesar de mis años...
Rufo. (confuso.) Eh?
Feliz. Ajá! Y quiero casarme con esta señora. (Ahora vere-
mos.)
Rufo. Casarse... (Qué enredo es este?)
Bar. El señor D. Rufo es mi administrador... (a d. Feliz.)
Baut. (Tiene administrador!)
Bar. y... (a d. Rufo.) como un novio jóven es para mí un
hallazgo, dispondréis que al momento formalicemos
nuestro contrato de boda.
Feliz. (Aparte con asombro. ) (No se desdice!)
Baut. (Anda! y qué prisa tiene la vieja!)
Rufo. (a D Feliz.) Con vuestro permiso... (Aparte a la Baronesa CB
— 30 —
tanto que Bautista trata de disuadir i D. Feli?;) (Hablais Sériamente?)5
Bar. (Sí. Quiero ponerle en el caso de descubrirse ó de ha-?
cerle creer que se ha casado con una vieja. Secundad
mi proyecto.) j ;/ v; ; ¿oüa ^
Rufo. Pero el contrato... ;íÍ*m; ! , !i<! '
Bar. (A mi nombre. Así que lo lea vamos á reir de lo lindo.)
Feliz. (Adelantándose.) Gqu que... el señor D. Rufo... . >o/'
Bar. Va á disponerlo todo.
Rufo. Precisamente acaba de llegar el notario á quien esperá-
bamos para...
Bar. (interrumpiéndole.) Para la compra de unos majuelos...
Baut. (También tiene majuelos!)
Bar. (a d. Rufo.) Que extienda al instante el contrato. Adiós,
futuro mió; (a d. Feliz.) voy á ponerme algüría fíor, por-
que desde hoy quiero agradaros... quiero estar hecha una
siempreviva, (con cariño y dándole con el abanico en er hombro.)
Feliz. (Requebrándola.) Resalá!
Bar. (a Bautista.) Adiós, caballero.
Baut. (Tiene majuelos!) Permitidme... (Dándola la mano con mucha
ceremonia.)
Feliz. Y á mí también, (los dos la iievan de la mano y con mucha ceremo-
nia hasta la puerta.)
Baut. Alza! Viva la bula! (La despiden echándola mil piropos.) Pues se-
ñor, ya no hay más que cerrar los ojos.
Feliz. (Pero cómo explicarme...)
Rufo. (Aseguremos mi plaza.) (Oespues de mirar á un lado y á otro y en
voz baja.) Señor marqués...
Feliz. Baut. ¿El marqués? (volviéndose los dos asustados.)
Rufo. Chits ! Perdonad mi indiscreción , pero os he conoci-
do, señor marqués... y quiero probaros que desde hoy
tenéis en mí el más atento y seguro servidor...
Baut. Que besa su mano,— Rufo, (oespue» de esta palabra figura echar
la rúbrica en el aire.)
Feliz. Eh? Qué decís? explicaos.
Rufo. La señora Baronesa se ha disfrazado para conoceros
antes de que os presentáseis en la quinta , hemos ave-
riguado que vos , con igual objeto, debíais llegar aquí
vestido de postillón.
^ 31 —
Feliz. Yo? , -
Baut. (Qué diablos dice?)
Feliz. (Aparte á Bautista ) ( Ali ! qu8 rayo de luz !)
Baut. (Pues yo estoy á oscuras.)
Rufo, Y eso os explicará el que la señora Baronesa acepte vues-
tra declaración de amor, y que me mande disponer...
Feliz. (Todo lo adivino. Ella me ha tomado por mi rival...
Oh! que dulce ^venganza...) Señor D. Rufo... (BauUsta
escucha sin entenderlos poniéndose entre los dos, ya en un lado ya ea
otro, hasta qne su amo le da un empellón para que se aparte.)
Rufo. No dig.iis, señor marqués, que yo os he revelado...
Lo que yo ambiciono es vuestra protección y conservar
mi plaza de...
Feliz. . Yo os garantizQ. .Pero habéis de hacer lo que yo os
mande. -iniy r,\.^
Rufo. Sin demora.
Feliz. Pues... que el notario extienda el contrato inmediata-
mente poniendo en vez de mi nombre y título... (sigue
hablándole al oído.)
Rufo. Ya ! Queréis dar una broma á la señora Baronesa ¿
Feliz. Justo. (Yo humillaré su vanidad. )
Rufo. Corro á disponer... •
Feliz. (señalando á Bautista.) Este caballero será uno de los tes-
tigos, (d. Rufo se apresura & saludar á Bautista que á su vez le hace
una cortesía ridicula. ) Los demás...
Rufo. Yo me encargo de todo.
Feliz. Apresuraos.
Rufo. (Yéndose.) (Oh dicha ! Ya aseguré mi mayordomía!)
Baut. (Acercándose á D. Feliz con suma curiosidad. ) Señor ... qué significa . . .
Feliz. Ya lo verás.
Baut. Con que la vieja es Baronesa !
Feliz. Sí. Pero la Baronesa no es vieja. (En tono confidencial.)
Baut. (Queriendo en vano camprender.) Ya! la BaronCSa CS Otra?
Feliz. No. El marqués...
Baut. El marqués es la vieja ?
Feliz. (Oándole inpaciente Un empellón.) Animal!
Baut. Pues señor, me he hecho un lio ! Yo creo que todos es-
tamos locos.
— 32 --.
Feliz. Te digo y te repito... (Dentro ruido de loza rota y voces confusas.)
Eli?Quées eso?
Baut. Adiós , por ahí se hunde media posada, (va á mirar ai fondo.)
Feliz. (eh ei proscenio.) Oh ! Ya gozo al pensar.. .
Baut. (sajando aterrado.) Válganos San Juan antem portam la-
tinara!
Feliz. Qué tienes?
Baut. Que ahí está el marqués !
Feliz. (vivamente y con inquietud.) El marqUéS?
Baut. Sí : el marqués que se ha entrado á caballo hasta la co-
cina del parador y ha roto lo menos cuarenta y cinco
mil pucheros! (Miran los dos por él fondo.)
Feliz. Los criados le rodean furiosos !
Baut. Calle ! Y él los mira sonriendo como si tal cosa. Huya-
mos, señor , y dejémonos de viejas y de bodorrios !
Feliz. Ahora menos que nunca.
Baut. Reparad que el marqués va á conocer su traje de pos^
til Ion.
Feliz. Eh! Todos los postillones visten lo mismo, y anoche
apenas tuvo tiempo de vernos el rostro. (Ruido.) -
Baut. Oís? él es...
Feliz. No partiré sin vengarme. Siéntate ahí. (señalando áiasiUa
que está á la derecha en la mesa que hay en el mismo lado de la escena.)
Baut. Pero señor... no comprendo...
Feliz. Y bebe conmigo...
Baut. Ahora sí lo comprendo. (Se sienta D. Feliz de espaldas ai centro
de la escena.)
ESCENA Vm.
El Marqués. Juana. El Teniente, soldados, criados y mozas dei parador.
Todos rodean furiosos al marqués que sale som-iendo y saludándolos.
Háse visto bribón! Romper así cuanto habia en la co-
cina.
Que pague al instante el atrevido!
Sí, sí, al instante!
(Aparte.) Parccc gcntc muy servicial.
Juana.
Ten.
Todos.
Mar.
— 33 —
Juana, (ai marqués. ) Cómo es eso? Pensáis burlaros de nosotros?
Tejí. Hidalgo! Respetad á la fuerza armada que represento...
y pagad el daño que habéis causado.
Mar. (Cómo se esmeran en festejarme.) Bien! bien! basta!
Ten. Cómo basta? Yo insisto...
Juana. No veis con qué insolencia se está riendo?
Ten. Hidalgo!
Mar. Chisst! (lo Uama.) Levantad un poquito la voz, porque...
(Se sefiala al oído.)
Ten. (voiTiéndose á los demás.) SÍ cs sordo el condenado!
Todos. Sordo!
Báut. (Así se vuelva ciego!)
Juana. Estamos frescos!
Pos. (A Juana.) Qué ha dicho?
Juana. Que... Pues! Como vos!
Mar. (Les tira un bolsillo.) Ea! sérvidme puntualmente y... echad
un trago á mi salud.
Juana. Un bolsillo!
Ten. Cáspita y qué disparos hace!
Juana. (Muy amable.) Podcis mandar cuanto gustéis!
Mar. (cogiéndola la mano afablemente. ) Qué dices , hermosa?
Todos. (En voz aita.) Que podéis mandar cuanto gustéis!
(los mozos se reúnen en el lado izquierdo con Juana que les reparte el di-
nero.)
Baüt. (a d. Feliz.) Es como im marmolillo!
Pos. (ai teniente.) Por qué dan voces?
Ten, Eh! Dejadme en paz!
Mar. (ai posadero pasando á la derecha.) Falta mucho para la quiuta
del conde del Arco?
(e1 posadero mira al marqués; este al posadero. Los dos aplican el oído,
se 'vuelven á mirar silenciosos. El marqués, por último, se separa de él.)
Mar. (Riendo.) Calle! No me responde! (Aparte.) Vamos, será
que yo no le habré oído. Otro en mi lugar se desespera-
ría de ser sordo, y jo... confieso francamente que hasta
me divierto, Lo creo una ventaja. Cuántas gentes se ta-
parían de buena gana ios oídos para no oír ciertas cosas
en el mundo.
Feliz. Ves? No nos ha conocido.
3
i
— 34 —
Rufo. (saliendo con el notario. ) Entrad, señor notario, entrad.
FeUZ. El notario! (solevanta. )
Mar. (viéndole.) Eh? Qué trae por aquí la curia? Se trata de
algún testamento?
Rufo. No, caballero. De un contrato de bpda.
J^^^^^lDe boda?
MOZAS... I ..
Mar. De qué dice que se trata? > *
Todos. De un contrato de boda!
Pos. Eh? (ai teniente que le vuelve la espalda.)
Mar. Bravo! Eso está en armonía... Cuál es la novia?
Rufo. (señalando á la Baronesa que en este momento sale por la puerta de la
derecha . ) Miradla!
Todos. (sorprendidos al ver una novia tan vieja.) Huí!
Mar. Diablo! Ya es talludita!
Pos. (ai teniente con curiosidad.) Eli? Qué RUCCdc?
Ten. Qué sé yo, hombre!
Baut. (Ahora me vuelve á parecer horrible!)
(Señas de D. Feliz para que calle.)
Bar. (Aparte áD. Rufo.) Irémos á haccF alguna locura? Será ese
jóven el marqués?
Rufo. Lo que es ahora os respondo hasta con mi cabeza.
Feliz. (Adelantándose, pero huyendo siempre el rostro al marqués.) COH
que... reina mía. Estas cosas no deben pensarse mucho.
Bar. Oh! ya lo he pensado muy bien... y os acepto por ma-
rido.
Mar. Deseo á los recien casados todo género de... (suelta sin
querer la risa.)
Baut. (Mi amo ha perdido el juicio!)
Feliz. (Rajo á D. Rufo mientras la Baronesa habla con Bautista.) Está todo?
Rufo. (Aparte áD. Feliz.) Seguu mc habcís encargada.
Feliz. Novia mía. . . (lb da la mano.)
Bar. (Cuál voy á reir de su sorpresa.)
Baut. (Detrás de su amo. ) Señor! Ved el abismo abierto bajo vues-
tras. . . (d. Feliz le sacude.) Ay!
Rufo. La novia primero. (La Baronesa firma.)
Baut. Y firma! Ah! Pobre víctima!
Bar. Ahora vos.
Baut.
'Bar.
Baut.
Bar.
RUF0.
Feliz.
Baut.
Mar.
Bar.
Mar.
— 35 —
(subiéndose en una silla y desde léjos.) Eli! ChíCO. (A D. Felii;.) Mu-
chaclio! Todavía tiene remedio!
(No se sorprende al ver mi nombre!) (d. fcJí? .f^rma.) ,
1 •
.mi:
Consumatum estU
(Qué debo pensar?)
Yo, como testigo... (Firma.)
Eh! Mi amo! vos también. :
Y yo he aprendido á escribir para esto? Récipe.. (Firmando.)
Y Dios te ayude. j. .
(Riendo.) Boda más estpafálaria... Me queréis por tercer
testigo, señora? •
(inclinándose.) Oh!
Tendré sumo placer en que mi firma conste en semejan-
te contra... Eh? (Se detiene después de firmar leyendo una firma.)
Qué veo! Esta firma... (con gran sorpresa. ) Lu Baronesa del
Olmo!!
CANTO.— FINAL.
El Marqués pensativo mirando el contrato .
Todos menoe D, Feliz yia Baronesa.
Cuál se ha quedado!
Mirad;., mirad... í;;[íí i;, o
./T sorpresa tanta , ■ ri .:r''.
i por qué será?
Mar. La baronesa! (a la Baronesa.)
Vos! No por cierto.
Qué desatino! (sonriendo.)
(Serenidad!)
A mí me consta
que es linda y. jó ven,
y que con otro
se ha de casar,
y la Baronesa.
Eh? Qué dice?
Marqués, (continuando s¡a oírlos.)
La prueba es muy fácil.
Sí, pardiez! De la dama en cuestión
el marqués de Al varado es el novio ; ,
Feliz.
Mar.
Todos menos D. FeLIZ
— 36 —
y él marqués de Alvarado soy yo.
(Se sonríe y se sienta á almorzar.)
Bar. El! (líra el bastón y se queda mirando ai marqués, en seguida mira á do»
Feliz.) •
Rufo. El! Mirándole sorprendidos. A un tiempo.)
Teniente. Mozas y Soldados.
Clara es la prueba :
tiene razón.
Bar. Confusa y trémula (profundamente conmovida.)
Oh! Dios!
quedé.
Quién, ay! entonces
mi esposo es!
Quién!
(Mirando eoo temor á D. Felii.)
Todos á un tiempo menos el MaRQUÉS.
Rufo. (Aparte.)
Confuso y trémulo
Oh! Dios!
quedé.
Buena la hicimos
si es el marqués!
Teniente. Sold. y Mozas.
Já! já! la vieja
quedó
pardiez,
tan sorprendida
como el marqués.
Feliz. (Aparte.)
Dulce venganza
tomar
logré
de su orgulloso
fiero desden.
Bautista. (Ap«rt«.)
Lléveme el diablo
si tal
Babel,
antes ni ahora
pude entender.
Bar.
Coro.
Bar.
(a D, Rufo.) Hablad! Qué es esto? (d. Rufo se encoge de hombros.)
Decidlo vos!
Calmad mi angustia! (cpn Tiva inquietud.)
Qué agitación!
HABLADO.
(a D. Feliz muy alterada.) No rCSpondeis! . . Oh! (Arrancando el con-
trato de manos del notario.) EstC COUtratO... CU él CStá VUCStra
firma.
Todos. Leed.
— 37 -
Bar. (Leyendo agitada.) ((Gaspar... postilion de la Rioja.»
Feliz. Presente! (Adelantándose.) riíAiJ i
Bar. Ah! (Cayendo desmayada.) - f. )
Bufo. (sosteniéndola.) Cielos!
(d. Felií corre al lado de la Baronesa. El marqués se leranta y acude con
los demás en su auxilio.)
Baüt. Se desmayó.
CANTO.
Todos. Socorredla!
Feliz. Atrás! (Deteniendo por el brazo al marqués.)
Mar. (Reparando en D. Feliz.) Qué lílíro!
Ese traje... es mi disfraz!
Feliz. Cómo!
Mar. y vos el que esta noche...
Dadme auxilio, sin tardar, (ai teniente.)
En nombre del rey
prended á ese truhán! (señala á d. Feliz.)
Feliz. A mí! ) • a
Baüt. San Blas! [ ^""P")
Mar. Yo respondo.
Prendedle.
Feliz. No! (vaáirse.)
Ten. ySold. Alto allá!
Alto, pues, vive Dios! alto pues!
Resistir no podéis, voto á San.
Si favor nos demanda el marqués
vuestra culpa sin duda sabrá.
A UN TIEMPO.
Baüt. Ahora sí que la cosa es peor!
de este apuro salir no podrá.
Dadme, oh! cielos, amparo y favor.
y una puerta por donde escapar.
Feliz. Abran paso, yo soy postilion
y el marqués no me ha visto jamás.
Si él os manda ponerme en prisión,
vive el cielo, que así no será.
Mar. Ten. y Sold.
Mozas y Baut.
Feliz. (Quiere salir.)
Mab. Ten. y Sold.
Feliz.
Mar. Ten. y Sold.
Feliz.
Todos.
Baüt.
— 38 —
Alto pues!
Qué pavor! I , .
Vive Dios! \ "°
Alto ahí! : .
No, no tal. (se aáelaata queriendo huir.)
Favor al rey. (sacando las espadas.),
Atrás! (Ed la puerta del fondo sacando dos pistolas. ^
(lodos retrocéden. Las mujeres dan un grito.)
Ah!| .
> un tiempo. j
' (d. Feliz aprovecha este momento. Se va y cierra por fuera. Bautis^
ta le sigue.)
Mar. Ten. Sol. y Mozos.
Voto al diablo! Corramos tras él.
A caballo! venid sin tardar!
Mozas. Pronto! Pronto! Seguidle! Corred!
ó de fijo se escapa el truhán! . ;
(Eü este momento varios mozos han conseguido forzar la puerta del fondo y abrirla.
Los soldados se lanzan hácia ella, y al mismo tiempo se oyen chasquidos de látigo y cam-
panillas que indican que la silla parte, y las voces de D. Feliz y de Bautista que gritan
arreando á las muías.
Feliz y Baut. (oentro.) Jalá, la! la! la! la!
FIN DEL ACTO PRIMERO.
,f>iiíbí;u
ACTO SEGUNDO,
El teatro representa la entrada de una casa de campo.— A la derecha la fachada de
la casa, á la que se entra poruña escalerita.— Al fondo, verja y detrás un parque,
estatuas, jarrones, cenadores, etc.— A la derecha un velador de piedra.— Sillas de
jardín colocadas sin orden.
ESCENA PRIMERA.
Al levantarse el telón se oyen voces dentro.
Coro, (oentro.) Socorredles, que se matan!
Los caballos detened!
Ah! (g rito de alarma.)
(Ruido de un carruaje que vuelca . ) , •
Se estrelló! Todos acudan
al herido aquí traed.
(sale el coro á la escena trayendo en brazos á Báutista que viene exánime
y lleno de polvo. Lo sientan en una silla.) ,
Coro. El pobrecillo
se ha desmayado
no es para menos
tal golpe dió. »í
Ya se rebulle. (Bautista se agita.)
BaUT. Ay! (suspirando.)
Coro. Ya suspira!
Jé! Caballero!
Volved en vos.
BaUT. Ay! (suspirando y quejándose.)
Coro. Volved en vos.
— 40 —
BaüT. Huí! (Llevándose la mano al espinazo y hacienda
un gesto de dolor.)
Coro. Voived en vos.
Baut. De fijo se me ha roto
media costilla.
Coro. Por qué tan al escape
va vuestra silla? "
Baut. Huí! Qué chichón! (Llevándose la mano á la frente.)
(Nunca mi amo inventara
ser postillón.)
Coro. Ay, pobrecito!
Ay, pobrecito!
Vedle qué pálido,
qué malo está.
Cuál se revuelve! (Se agita en la silla.)
Huí! Ya le vuelve! (Le da un vahido.)
Sólo la cama
Le aliviará. "
Ya los ojos pudo abrir... (Le miran.)
Ya parece quiere hablar.
(Bautista manotea . )
Baut. Que me den un sopicaldo!
Coro. Sopicaldo!
Baut. Sí.
Coro. No tal.
Dieta absoluta
y una sangría •
es lo que ahora '? oírvl
le convendrá.
Baut. Zape! (Queriendo levantarse, los aldeanos le sientan casi á la
Coro. Presto á la cama! fuerza.)
Llámese á un médico!
Aunque resista
se ha de acostar.
Baut. Yo quiero comer algo!
Coro. Llevémosle á acostar, (cogen ei siiion.)
Baut. En dónde me he metido!
Ved que estoy bueno ya.
— 41 —
Coro. A la cama! (Llevándole.)
Baut. Je! no quiero.
Coro. A la cama sin tardar!
A UiN TIEMPO.
Coro,' (nevándole en el sillón.) BaUT. (Luchando y voceando)
Venid! Que no!
Venid! Que no!
Venid sin replicar.
HABLADO.
BaüT; , Je! Poco á poco... (los aldeanos bajan el sillón. Bautista se levanta
.-i • y se va corriendo á un lado de la escena. ) Cáspitd y qué empeño
en que me he de acostar. Ven acá tu.. . Podenco.
Ald. Qué se ofrece?
Baut% Qué ha sido del carruaje?
Ald. Se ha hecho pedazos.
Baut. Y los caballos?
Ald. En la cuadra.
Baut. Allí deberíais estar todos. (Rumor de los aldeanos. ) (Vaya un
; viaje divertido!) Díme... en dónde me hallo?
Ald. Toma! Aquí!
Baut. Ya! Pero cómo se llama este aquí?
Ald. Ah! La quinta del conde del Arco.
Baut. Del gobernador! (Zape, y qué ratonera!) (va á huir.)
Ald. Ya le vuelven los dolores!
Todos. Al sillón! ( Le cogen para sentarle . )
Baut. Je! Apartaos! Canalla!
Rufo. (saliendo.) Qué veo!
Baut. (Uf! El mayordomo de la vieja!) i)"
Rufo. (El amo del postillón!) .lohiaq
Bauj. (Quién diablos le ha traído aquí?) ' /
Rufo. Caballero...
Baut. (sentándose de pronto en el sillón y fingiendo para nó ser conocido.) QuC
me lleven á la cama!
Rufo. Caballero... (seie acerca por la derecha.)"! '4.' •••(/'■
Baut. (volviéndose del otro lado.) Ay! '
Rufo. (por !a izquierda.) Tcncd la bondad de explicarme...
— 42 —
Baut. (Gritando.) QuG mo aprietan los dolores.
Rufo. Oh! yo necesito saber...
Baüt. Que me aprietan más!
Ald. a la cama!
Todos. A la cama ! (Se lo Uevan por la izquierda.)
ESCENA II.
Don Rufo. Juana.
Rufo. (siguiéndolos.) Tened ! . . Esperad ! . . (Bajando inquieto al proscenio.)
Cómo es que se encuentra en la quinta... Habrá tárti-
bien venido el postillón?.. Dios mió! Qué compromiso
para la Baronesa! Aquí va á haber una catástrofe!.. Por
qué medio evitar.
Juana, (saliendo.) Señor D. Rufo...
Rufo. Ah! Eres tú?
Juana. Sí señor. Venia á deciros que mi tio quiere que nos vol-
vamos al parador. Como se va haciendo tarde y hay
tres leguas de camino...
Rufo. Esperad un poco. Yo estoy seguro de que la señora Ba-
ronesa querrá veros antes y recompensaros por el auxi-
lio que le habéis prestado acompañándola...
Juana. Recompensar? No hay por qué, señor D. Rufo. Sólo he-
mos hecho nuestro deber. Al verla tan triste! Tan deses-
perada. . . Desmayándose á cada momento! . . Pero. . . Quién
hubiera dicho que era una jóven?
Rufo. Caro le ha salido el dichoso disfraz. . . Y yo!. . Yo que soy
la causa inocente de todo lo que le pasa...
(Dentro la voz del conde. ) No señor... La batalla no se debió
perder.
Juana. Qué es eso? (Mirando hácia la casa.) «
Rufo. Su tio el conde con su manía de costumbre.
Voz. Yo ataqué en regla!
Juana. Qué demonios dice?
Rufo. Nada... Que no hace dia y noche más que explicar á to-
do el mundo, por qué se perdió hace veinte años la ba-
talla de Lérida.
— 43 —
Juana. Toma! Y si ya se perdió á qué hablar más del asunto?
Rufo. Porque asistió á ella al frente de su regimiento y quiere
probar que él no tuvo la culpa.
Juana. Pues! chocheces de su señoría.
Rufo. Calla por Dios! Si te oyera...
Juana. Y á mí qué?
Rufo. Chist! Ahí viene (Mirando con emoción hácia la casa.)
Juana. El conde?
Rufo. No, su sobrina.
Juana. Sí. Es la señora Baronesa. Y qué pálida!.. Qué agitada!..
(d . Rufo hace señas i Juana para que calle y se la lleva al fondo para ob-
servar sin que la Baronesa los vea.)
ESCENA IH.
Dichos. La Baronesa saliendo apresuradamente y sin verlos.
Bar. El es! Le he visto! Ah! sólo esto me faltaba! (cae en una suia.)
Rufo. No me atrevo á presentarme... (Aparte y en voz baja.)
Juana. (Adelantándose con timidez. ) Señora...
Bar. Quién?
Juana. Perdonad. Pero venia á despedirme de vos y á tomar
vuestras órdenes.
Bar. No os vayáis... Acaso tu presencia y la de tu tio me sean
necesarias... Yo os avisaré. Déjame sola.
Juana. Con vuestro permiso... (Aparte y yéndose, á d. Rufo.) Procu-
rad que no nos detenga mucho.
\, ' '
ESCENA IV.
La Baronesa. D. Rufo.
Pero qué partido tomar? Yo me vuelvo loca, (se levanta ai
ver á D. Rufo que se ha ido acercando. Severamente.) VoS aqUÍ?
Ah, señora! Si la lealtad con que siempre os he servida
puede aplacar vuestro enojo y merecer que perdonéis
mi funesto error...
Perdonar?. Sabéis el horrible compromiso en que me ha-
Bar.
Rufo
Bar.
— 44 —
' lio? La situación ridicula en que me habéis colocado?
la... (Mira á todos lados, se acerca á D. Rufo y le dice en toz baja pero
con mucha expresión.) Está allí, D. Rufo! Está ahí.
Rufo. Quién? Hablad, señora, (vivamente.) Quizás yo pueda aún
seros útil y borrar la falta... Quién esta ahí?
Bar. El! Mi mari... Jesús, qué horror!
Rufo. Está ahí ese postilion infame!
Bar. Sí... sí... Acabo de verle yo misma atravesar por el
jardín.
Rufo. Eso me explica el que yo haya encontrado hace poco á su
amo. ■
Bar. a su amo? Dónde?
Rufo. En este mismo sitio.
Bar. Ya lo veis ese postilion me ha descubierto sin duda. Na-
da ignora ya,.. Sabe que soy joven, que soy boni... (viva.
. mente. ) es decir, se figura que lo soy y vendrá á reclamar
sus derechos de esposo.
Rufo. Imposible!
Bar. y querrá vivir á mi lado y darme su brazo y... y hasta
tutearme el muy animal, (con desesperación .)
Rufo. Eso sí que no.
Bar. Yo digo que sí. Y me requebrará y si se le antoja rae
llamará Coronela! (casi llorando con expresión cómica.) y Beata! !
Oh!!
Rufo. Callad, señora, callad!
Bar. Yo esposa de un hombre que me hablará como á las mu-
las! A mí me va á dar un ataque de nervios. Mirad, mi-
rad cómo tiemblo! (Le dala mano.)
Rufo. Calmaos, señora, calmaos. Todavía podemos intentar rae-
dios...
Bar. Cuáles?
Rufo. No sé. Pero ch íin algunos habrá! Para todas las enfer-
medades hay medicinas...
Bar. Sí. Y el enfermo sin embargo se muere... Como yo me '
voy á morir de despecho si Dios no lo remedia.
Rufo. Que no hubiéramos conocido antes de firmar el contrato
al verdadero marqués...
Bar. Aquel sordo tan burlón? Otro que tal. Un marido á quien
Conde.
Bar.
Conde.
Rufo.
Bar.
Rufo.
Bar.
Rufo.
— 45 —
tendría yo que hablar con una bocina! Bonito porvenir!
Yaya, cuando digo que nada me falta para...
(uentro.) La batalla no se debió perder!
La voz de mi tio!
(Dentro.) Allí íaltó estrategia.
Y viene!
Qué le voy á decir cuando me pregunte el resultado que
tuvo mi disfraz!
Respondedle que no encontrasteis á nadie en el parador.
Es que me falta la serenidad... No me dejéis sola.
El es. Reportaos.
ESCENA V.
Dichos. El Conde que sale con un piano y un compás en la mana y discutiendo
con un militar. Se detiene á la puerta.
Conde.
Rufo.
Conde.
Bar.
Conde.
Bar.
Conde.
Bar.
Conde.
Bar.
Si eso no tiene vuelta de hoja. Los tudescos echaron
el puente... Aquí lo tenéis, (señalando en ei plano.) Este es
el puente. Yo lo pasé á galope con mi escuadrón... y
paíf! copé dos baterías.
(Aparte á la Baronesa.) Yamos! No OS atormentéis así.
Conste pues , que si la batalla se perdió yo no tuve la
culpa, verdad? (ei militar hace una señal afirmativa . ) GraciaS...
( Dándole la mano. ) Adíos , coroncí , y CU cuauto á vuestro
asunto yo respondo de que el oficial que os hirió en
desafio caerá en nuestras manos... ó yo dejaré de ser
gobernador de Tudela. Adiós! (ei militar se va. ) Esta em-
palizada, (mi rando al plano. ) fué la que lo echó todo á per-
der... Claro... Aquí se atascó la caballería... Yoto al...
Calle! Eres tu, sobrina? (Risueño ai rerála Baronesa.)
(Turbada.) Hacc rato quc estoy de vuelta en la quinta.
Lo sé (sonriendo.)
Sí?
Lo sé. Bravo! Soberbio! En donde está?
Quién?
Tu marido.
Mi... (Que es esto!)
— 46 —
€oNbE. Bravo, sobrina! Tú debes decir como César... Llegué...
vi... y me casé !
BxR. (Cielos!)
Rufo. (Huí!)
Conde. Ay! Si César hubiera mandado la batalla de Lérida...
Pero por qué tanta prisa en casaros? Por qué despo-
sarse en un parador sin avisarme al menos?
Bar. (confusa.) Oh! Explicaros...
Conde. Me gusta! Tu eres la que debes explicarme... Yo sólo
sé lo principal... y por cierto que no hace diez minutos
que recibí la noticia.
Bar. (Agitada.) La noticia?
Conde. Sí. Lee esa carta que el mismo notario me ha escrito.. .
Bar. (Leyendo,) «Scñor conde, vuestra sobrina ha firmado esta
•mañana su contrato de boda en el parador donde se
«alojaba. (Lentamente.) Nada os digo de su esposo... por-
))que muy pronto le conoceréis.»
ÍIOnde. Ya lo creo!
Bar. (Soy perdida !)
Rufo. (Animo, señora.)
Conde, Pero por dónde anda ese buen marqués?.. Todavía no le
conozco y ya se me figura que debe ser tan original
como su padre. Estar en la quinta hace una hora y no
presentárseme.
Bar. (Resueka á decirlo todo. ) Ah! ya no puedo ocultaros...
Conde. Ocultarme? Querías ocultarme la boda? No es mala ocur-
rencia!... Yo seria severo, inexorable, si se tratase de
un hombre indigno de tu clase.
Bar. (Dios mió!)
Conde. Pero con el marqués! con un marido que yo mismo te
he propuesto...
Bar. (Ya no me atrevo á decirle...)
Conde. Vamos está visto.. . Tendré yo que ir á buscarle.
(Va i irse.)
Bar. Oh! Deteneos.
Conde. Qué?
Feliz. (Dentro.) Yo soy postillón ricíjano:
de Alfaro voy á Tudela. (canundo.)
— 47 —
Bau. (Cíelos.)
Conde. Quién canta en mis jardines?
Rufo . Ay ! (Bajando del fondo sobresaltado y pasando cerca del conde diiieada
ttay!)? y corriendo de un lado á otro.) .;í| ií/Í
Conde. Eh? Os duele algo? ' ■
Bak. (Es él! Todo va á descubrirse.)
Cop^DE, Por qué hacéis tantos gestos?
Bar. (Cómo alejar á mi tío...)
CoisDE. Tenéis azogue, hombre de Dios! d, Rufo se detiene cada tet
más turbado.)
Bar. . No ibais á buscar al marqués?
Conde. Sí... sí... quiero sorprenderle con un abrazo... Ah! me
llevaré el plañe por si buenamente recae ía conversa-
ción... (Lo coge de encima del velador.) Espérame ; prOntO VOl-
veré con tu esposo. (Yéndose. ) En esta línea... Sí: aquí
estaban los CañoneSj y más allá^.. (Desaparece por detrás de la
ESCENA Vi.
. . . D. Rufo. La Baronesa. '.(|n(»j j:j¡!,:
Bar. Qué apuro , Dios mío !
Rufo. No veo á nadie. (Bajando del fondo.)
Bar. Qué va á decir mi lio cuando no encuentre al mar-
qués !
Rufo. Lo peor es que habéis convenido en que está en la
quinta.
Bar. Si no sabia qué responder! Si me sentía tan tur-
bada ! . . .
RüFo. Resolveos á decirle la verdad.
Bar. La verdad? No teméis la explosión de su enojo? No
consideráis el pesar que le daríamos... á sus años? Oh!
Inventad un medio... un medio seguro... Dios mío! Yo
que siempre hallo recursos para todo, ahora estoy tan
aturdida, tan torpe ! . . .
Rufo. Lo que primero importa es que ese postilion no
os vea.
— 48 — ^
Bar. Oh ! sí: dad las órdenes más severas.
Rufo. De mi cuenta corre. Voy sin perder momento...
Bar. Apresuraos.
Rufo. En un vuelo, (vaíe corriendo.)
Bar. Si de esta hecha no me vuelvo loca... Oh! tratemos
de serenarme, de... Quién sabe? Tal vez ese postillón
ignora... Tal vez se encuentre aquí casualmente. Yo es-
taba bien disfrazada...
Baüt. (Saliendo.) Demouío, y qué jabón me han dado eses bár-
baros con SU afán de cuidarme. Busquemos á mi amo y
salgamos de esta maldita q»inta aunque sea á pié.
Bar. (viéndole.) A.h!
Baut. (Aparte.) Una dama?
Bar. (ídem.) Es el otro!
Baut. (ídem.) Zape y qué linda !
Bar. (ídem.) Me habrá reconocido! "
Baut. {Quién será ?)
Bar. (con aire severo y di.imuiado.) Caballero.. . (Crco quc me ob-
serva.) Puedo saber el objeto de...
Baut. De mi viaje? Es un misterio. Por lo demás yo me hallo
aquí porque la torpeza de mi postillón...
B AR. (De pronto y vivamente. ) Eh? Porqué habláis del postilion?
Qué tengo yo que ver con eJ postillón?
Baut. Vos ? (Estupefacto.) (Qué la ha dado? )
Bar. ■ Por qué me miráis ahora ?
Baut. Ahí No se os puede mirar?
Bar. Acabad. Quién soy yo?
Baut. Eh? (Más admirado.)
Bar. Sí, quién soy yo?
Baut. Toma! Vos lo sabréis.
Bar. Cómo! Es posible! Vos no sabéis quién soy yo? (Muy
contenta.)
Baut. ( Qué señora tan original ! )
Bar. Entonces podéis iros.
Baut. (Ahora me echa de aquí!) No deseo yo otra cosa. Seño-
ra, tengo el honor... (Va á irse por el fondo. El' conde aparece ála
puerta de la verja y exclama desde ella mirando á Bautista que se queda pa-
rado y sorprendido.)
- 49 —
ESCENA VIL
Dichos y el Conde.
Conde. Alto ahí, caballerito !
Baut. Eh?
Conde. Hombre! Tú eres un sér invisible!
Baut. Yo? (Qué dice este YÍejo?)
Conde. (Acertándose á Bautista.) Dame csos brazos ! Votp.4 la bomba
de... (Le abraza.)
Baut. Ay!
Bar. (Dios mió ! Cree que es el marqués! )
Conde. Tu no extrañarás que te tutee.
Baut. Poco á poco. Según.
Conde. Qué diablos! Tu padre y yo hemos servido juntos.
Baut. Servido? (Será algún cochero de la casa?) Permitid,
buen hombre. Yo estoy de prisa, y además no os he vis-
to en mi vida.
Conde. (Torpe de mi! Si no le he dicho aún...) Yo soy
tu tio.
Bar. (Buena es esta.)
Baut. Mi tio?
Conde. Es decir, tio de tu...
Baut. (Quién será este tio?)
CoNBE, Tío de mi sobrina la...
Baut. Sí... naturalmente.
Conde. Qué! No has caído?...
Baut. Sí, señor, de cabeza al volcar la silla.
Conde. Yo soy el conde del Arco.
Baut. El gobernador! (va á huir.)
Conde. (Le abraza.) Aprieta! Aprieta!
Baut. (Uf! Este sí que es aprieto!)
Conde. Qué guapo es , y qué simpático ! (s¡n soltarle y mirándole.)
Baut. Pero por quién me ha tomado?
Conde. Bien! Bravo, señor marqués!
Baut. Eh! Cómo? (Ya tenemos otro marqués en danza?)
CoNt)E. Vamos... La verdad... Qué te ha parecido tu esposa?
Bar. (Ah! Qué idea!)
4
— 50 —
BaUT. Mi espO... (ponderando.) OoOoh!.. (oe pronto echa á correr.)
Hasta otro rato.
Conde. Oye! escucha!
Bar. (Deteniendo á Bautista en el fondo le dice aparte.) Dccid qUB SOÍS mí
marido!
Baut. Yo?
Bar. y mi gratitud será eterna!
Conde. Ajá! No quieres separarte de tu mujer! (oesde léjos.)
Baut. Pues... eso... (sin saber qué decir y mirando á la Barongsa que le su-
plica por sefias.)
Bar. (Luego lo sabréis todo.)
Conde. Oh! Qué linda pareja! Ella es la paloma... tu el pichón...
Baut. (Y tu el pavo.)
Conde. Qué lástima que la gota no deje venir á tu padre.
Baut. (Ah! También tengo padre. )j
Conde. Pobre general!.. Si le hubieras visto hace veinte años...
Baut. (Y qué mona es!)
Conde. El dia de la batalla de Lérida... No te ha explicado él?..
Baut. No señor, no tenia tiempo.
Conde. Ah! Pues entonces... (cogiéndole del brazo y llevándoselo á s»
lado.) Figúrate que los tudescos estaban á la izquierda y
los ingleses...
Baut. Sí. Los ingleses á la derecha.
Conde. Nosotros formábamos una línea paralela... Siéntate,
Baut. Estoy mejor de pié. (A este gobernador le falta algo.
(señalándose en la frente.)
Conde. Rompió la batalla.
Baut. Ola! (volviéndose de frente ai conde.)
Conde. Con dos disparos de cañón.
Baut. Hombre! (Ya me va fastidiando.)
Conde. Los arcabuceros se adelantan... Los...
Baut. (Bostezando.) Aaaah!
Conde. Te duermes?
Baut. No... Es que hago... Ah!.. de admiración! .
Conde. Entonces tu padre y yo con nuestro regimiento..
Criado. Un oficial desea entregar al señor gobernador pliegos
importantes.
Baut. Ay! Respiro! (se aparta del conde.)
— 51 —
Conde. Mal haya!
Baut. Pronto. Id pronto. Los phegos importantes... son muy
importantes. (Acerqándose á la Baronesa.) Con que divina hn-
rí... Es posible...)
Conde. Ven, ven, te seguiré contando... (Le coge de la mano.)
Baut. (Adiós! Que no me suelta!)
Bar. (Aparte y vivamente á Bautista.) Continuad fingiendo, por Dios. . .
Aqui os espero.
Baut. Sí? Vaya una aventura! (Mirando á la Baronesa con afecto, en tan-
to el conde continúa tirándole de la mano.)
Conde. Eh! Qué pesadez de recien casados... Vente conmigo
(Oe pronto y enlazando su brazo con el de Bautista.) Por SUpUCStO
que la batalla no se debió perder!
Baut. Ah! Por supuesto! (Como yo vea dos dedos de luz... )
Conde. Pero la torpeza!.. ( Yéndose. Bautista va repitiendo lo que el conde
dice y fingiendo opinar en todo como él.) La falta de táctica... la
incuria... desorganización de los cuerpos... (se van.J
Bar. Oh! Al fin salí de este trance. Después verémos... Lo
principal es impedir hoy un escándalo y... Ya respiro
* más tranquila. Sí... Ese hidalgo no me ha reconocido y
debo suponer por lo tanto (d. FcIíz aparece en el fondo y escu-
cha.) que el postilion ignora también que yo soy la Baro-
nesa de esta mañana. Animo, pues. Hasta ahora no es
tan grande el peligro como yo creia.
Feliz. (Ello dirá!)
Bar. (Mirando hácia la izquierda.) Allí VCO á D. Rufo! AcaSO pUCda
ya darme noticias... Garramos, (corriendo cae al suelo quedando
con una rodilla en tierra. ) Ah ! (ai caer.)
Feliz. Oh! (Asustado y bajando á socorrerla.)
Bar. Me he pisado el traje.
Feliz. Arriba, señorita, (cogiéndola de la mano.)
Bar. Cielos! (Reconociéndole y separándose velozmente de él. Pausa.)
ESCENA VIII.
La Baronesa. D. Feliz.
Feliz. Os habéis hecho daño?
Bar. No... no... Idos... (Qué apuro!)
f
— 52 —
Feliz. Más vale así. Dios os guarde.
Bar. (contenta.) (Se va! No me conoce!)
Feliz. (volviéndose.) De veras no os duele na?
Bar. Nada. Digo que nada. Retiraos.
Feliz. Buenas tardes.
Bar. Respiro!
Feliz. Ah! (voiTíendo.) Cuenta que aunque parece al pronto que
\ no duele, siempre una caida tiene sus resultas.
Bar. Lo sé. Dejadme.
Feliz. (Qué hermosa!) (tausa.)
Bar. Por qué os detenéis?
Feliz. Perdonad, señorita... Pero... no os ha sucedió nunca
tomar una cosa por otra?
Bar. (vivamente.) (Ay! dcmasiado!) A qué viene esa pregunta?
Feliz. Viene á... á que el sonío de vuestra voz me suena al
sonío de mi mujer.
Bar. Eh? (Dios mió!) Vos... (Disimulando.) Sois casado?
Feliz. Desde esta mañana... y por mi desgracia.
Bar. (vivamente acercándose á él, y contenta. ) Por desgracia? Enton-
ces querréis desbaratar vuestra boda , no es cierto? Yo
os protegeré... Yo os prometo conseguir...
Feliz. Romper mi matrimonio?.. Ahora menos que nunca.
Bar. No? Pues no decíais...
Feliz. Si el caso está en que he hecho una boda loca!
Bar. Vos?
Feliz. Friolera! Aquí donde me veis, mi mujer es Baronesa y
yo soy Barón.
Bar. Barón! (Dice que es Barón!) (coa despecho y en voz alta.)
Feliz. Ajá! Mi mujer es la baronesa del Olmo.
Bar. Falso. Yo conozco á la Baronesa, y ella no quiere ser
vuestra esposa.
Feliz. No quiere ser mi esposa? Ola! Y por qué se casó con-
migo?
Bar. Por error sin duda.
Feliz. Por error! Quién os lo ha dicho? Las firmas están en el
contrato. El contrato está en regla, y mi mujer es mí
mujer.
Bar. Pero...
— 53 —
Feliz. Si después se arrepintió, si huye ele mí... Yo os aseguro
que sabré encontrarla.
Bar. y tendréis valor de atrepellar de ese modo á una seño-
ra... á una señora anciana!
Feliz. Anciana? Esa es grilla. La Baronesa es jóven y bonita.
Bar. Cómo sabéis?
Feliz. Toma! El jardinero de la quinta acaba de enterarme, y
hasta puedo daros señas.
Bar. Señas? Qué señas?
Feliz. Ahora lo veréis.
DUO.
Feliz. Negritos son sus ojos...
(señalando los de la Baronesa.)
Gomo los vuestros...
Bar. (volviéndose de espaldas á D. Feliz.)
Oh!
Feliz. Igual su talle pintan
Al que estoy viendo.
Bar. Ah! (volviéndose de frente.)
Feliz. Y en su mejilla
luce el matiz hermoso
que en esa brilla.
Bar. (cubriéndose el rostro con el abanico.)
Cielos!
Feliz. (cogiéndola cl brazo dulcemente para separar el abanico.)
Disimulad!
Bar. Qué osáis hacer? (sin descubrirse.)
Feliz. Así las señas (separando el abanico.)
compararé.
Bar. Ah! Qué rubor! (Descubriéndose y turbándose.)
Feliz. Ah! Qué placer!
Vos, no hay ya duda
sois mi mujer.
Vos sois la que yo busco,
vos ?oismi esposa.
Bar. No. (Con altivez.)
Jamás seré yo esposa
— 54 —
de un hombre como vos.
Femz. . Reclamo mis derechos!
Bar. La ley me amparará.
Feliz. Y el caso se hará púbhco.
Bar. Gran Dios!
Feljz. Cuál reirán! (Riendo.)
Bar. Qué se dirá de mí!
Feliz. Ningún hidalgo habrá
que en vista del escándalo
se case con vos ya.
Bar. Ah! Ah!
Ay! Yo me siento mala,
qué horrible realidad! (Cae en una siUa como
desmayada. El abanico se desprende de sus manas. D. Feliz lo coge del
suelo y se pone & hacer aire muy despacio y suavemente á la Baronesa.)
Feliz. Volved en vos !
que yo sabré
de vuestro amor
hoy digno ser. (suelta el abanico.)
( Con pasión.) Seré galán,
seré cortés ,
seré tu esclavo
rendido y fiel.
Bar. (Ha ido volviéndolos ojos y oyendo con placer las palabras de D. Feliz,
canta aparte y sentada aún.)
Que bien habló.
Por qué , por qué
el postilion
no es el marqués?
Yo siento, hay Dios !
mi pecho arder ! '
Oh ! qué sonrojo ! ( De pronto y levantándose aver-
gonzada de si misma.)
Dejadme pues. •
A UN TIEMPO.
Feliz. Baronesa.
Seré tu esclavo. Oh ! qué rubor !
— 55 —
Rendido y fiel ! Dejadme pues.
Bar. (Ap.) Es muy galán
aunque humilde su estado.
Ay , que buen mozo
tan mal empleado !
Feliz.' (Ap.) Qué pensará?
Bar. (con despecho y aparte.)
Oh rabia ! A pesar mió
me va á gustar.
(De pronto.) Vúyase al momento !
Váyase de aquí ,
yo no le conozco ,
yo nunca le vi. (se sienta furiosa.)
Feliz, (cómicamente.) Auuquo me despida
yo no me he de ir.
Yo digo que nones!
Yo me quedo aquí ! (se sienta á su lado.)
Bar. y se sienta!
Feliz. Sí por Dios.
Bar. Yo me mareho. (se leTanta.)
Feliz. También yo. (id.)
Bar. Yo me quedo. ( Se sienta.)
Feliz. Yo también, (id.)
Bar. Nada. Oh Dios ! me libra de él. (se levanta.)
Ah!
A UN TIEMPO.
Feliz. Baronesa.'
Aunque me despida Váyase al momento
etc. , etc. , etc. ' etc. , etc. , etc.
HABLADO.
Bar. Esto clama al cielo! Con que es decir...
Feliz. Que no tenéis más remedio que ser mi mujer.
Bar. Yo! Una dama!
Feliz. Toma! No ha habido reyes que se han casao con pastoras?
Bar. Esos son cuentos. Además; ni yo soy reina, ni vos sois
pastor. '
— 56 —
• Feliz. (Gritando.) Pero soy vuestro marido' y sabré pedir justicia
al gobernador, al mismo rey.
Bab. Hablad más bajo. No me comprométais. Yo os ruego...
Yo os prometo...
Feliz. Ser mi mujer?
Bar. Quién sabe! Más adelante... Yo reflexionaré... Pero
Dios mió... Con ese lenguaje! Con esas maneras... (Yes
lástima, porque en cuanto á lo demás.,.) Arreglaos un
poco. Procurad tener mejor aire. . .
Feliz. Sí... sí... Ya veréis con el roce...
Bar. Buen roce te dé Dios!
Feliz. Vos me daréis lecciones... y yo... yo os diré que os ado-
ro! (lomando por grados su acento natural.) QuC SOÍS mí vida,
que sois la ilusión de mi alma! El encanto de raí cora-
zón!... (Pequeña pausa.)
Bap.. (Sorprendida.) Jcsus! Lo quc cl amcr domestica.
Feliz, Yo me arrojaré á vuestros píés. (lo hace.)
Bar. Si parece otro!
Feliz. Yo os pediré esa mano.
Bar. (vivamente y remedándole.) Y yO UO OS la daré.
Feliz. Pero yo la tomaré.
Bar. Soltad, (d. FcIíz la besa la mano.)
Conde. Cielos! (saliendo.)
Feliz. Oh! Í (Levantándose ai verle.)
l (a un tiempo.)
Bar. Ah! ( (nuye.)
Baut. (Aparte.) MÍ amo, HO pierde ripio!
ESCENA IX.
D. Féliz. El Conde. Bautista. Después el Marqués.
La estábais besando la mano?
Toma! Por qué no?
No oyes esto, marqués?
(sorprendido.) (Marqués!)
Sí que lo oigo. ^
Y lo dices con esa calma! tratándose de tu esposa.
€ONDE.
Feliz.
Conde.
Feliz.
Baut.
Conde.
— 57 —
Feliz. (Eh?)
BaUT. Yo soy filósofo, (volviendo de pronto la espalda.)
GoNDE. Filósofo ! Cuando besan la mano á su mujer. Un marido!
Baut. Por Jo mismo debo hacer como que no lo he visto.
Conde. Marqués de Al varado!
Baut. Eh! (Cristo! Yo que no sabia mi título!)
Feliz. (con sorpresa.) (Cómo!)
Conde. Acabemos, (con ka.)
Baut. Poco á poco. Este postilion es criado mió, y si besaba la
mano á mi esposa será por... porque ella le habrá dado
alguna propina.
Mar. (Salieiido por la puerta de la Terja. Al verle D. Feliz y Bautista se atur^
den.) El señor conde del Arco?
Conde. Eh?
Feliz. (Qué veo?)
Baut. (El marqués!)
Feliz. Ah!) (Desaparece.)
Conde. (Deteniendo á Bautista.) No tc vayas. Dcspucs averíguaremos...
Mar. Qué bonito parque, y qué alegres enramadas.
Conde. No conozco... (Mirando ai marqués desde léjos. Bautista procura no^
mirarle.)
Mar. (Bajando al proscenio y saludando.) All! Caballeros.. .
Baut. (Muerto soy!)
Conde. Puedo saber á quién tengo el honor?...
Mar. Puedo saber á quién tengo la honra?...
Conde. No. Vos primero. A quién tengo el honor?...
Mar. (lomando una silla.) Mil gracias.
Conde, (a Bautista.) Qué hace?
Baut. No lo veis? Se sienta.
Conde. Qué SanS facón! (eI conde coge una silla. Intita á Bautista para que
haga lo mismo. Los tres se invitan con muchos cumplidos 4 sentarse. El
conde se impacienta y se sienta el primero con un gesto de mal humor. )<
Mar. El señor conde de 1 Arco. . .
Conde. Soy yo, caballero.
Baut. (Como si le dijeras perro judío )
Mar. Preguntaba...
Conde. Sí... sí... Tened la bondad de explicaros.
Mar. Pasad recado al señor conde.
— 58 -
Conde. Otra? Ya os he dicho que soy yo.
Mar. Deseo tener el gusto de verle y de. , . Ah ! (viendo salir á ia
Baronesa.) Es ínútíi. Esta bella jóven debe ser su sobri-
na... (e1 marqués se levanta y se dirige hácia la Baronesa. El conde, sin
levantarse, le sigue estupefacto con la vista y volviéndose en su silla.)
ESCENA X.
Dichos. La Baronesa que se dirige á mirar hácia el fondo.
Bar. (Se fué.)
Mar. Permitid, señora...
Bar. (Turbándose al ver al marqués.) (CícloS!)
Conde. Pero qué busca este ente?
BaüT. (Aquí fué Troya.) (e1 conde y Bautista se levantan.)
Mar. Señora... Permitidme que me felicite de admirar por mí
mismo esa hermosura.., que tanto me habían ponderado.
Conde. Eh? Requiebra á lu mujer! (a Bautista.) Hoy todos la re-
quiebran!
Baut. Eso prueba que ella vale mucho !
Bar. Caballero, yo... (Qué apuro!)
Mar. Sí... sí. Sentémonos:
Conde. Otra sentada? (La Baronesa se sienta junto al velador. El marqués coge
una silla, va á sentarse á su lado, y al ponerla, su sitia tropieza con la que
trae el conde. El marqués se separa. El conde va á sentarse junto á su so-
brina y su silla tropieza con la que trae Bautistá, que se interpone. Todos se
sientan por último. )
Mar. Yo soy el marqués de Alvarado...
Conde, Eh? (voi viéndose con la silla á Bautista. Este al mismo tiempo se vuelve
también y con su silla á la Baronesa . Este movimiento ha de ser rápido é
igual. Pausa.)
Baut. (Huí!) (volviendo la sUla.)
Mar. Me vuelven la espalda?
Conde. No has oído? (Por detrás á Bautista.)
Baut. Qué?
Conde. Te usurpa el título!
Baut. Cómo se entiende... (se vuelve.)
Conde. Cómo se entiende... (id.)
— 59 —
Baüt. No reparáis en esa cara? Ese hombre tiene algo de loco.
Conde. Es verdad... por eso no responde acorde.
Mar. Por qué gesticulan?
Conde. Caballero. El marqués de Aivarado es...
Baüt. (Aparte al conde. )No dcIs tautos grltos. Eso es de muy mal
tono. Ya veréis cómo yo le confundo. Caballero... (ai mar-
qués que los mira sin saberlo que tienen.) eSC título lo CS mÍo!...
(ai conde.) VcÍS CÓmO IC COnfundo? (ai marqués.) VoS , SÍD
duda, sois un farsante! Un impostor!... (ai conde.) Lo
veis? A que no me responde?
Bar. (Qsié va á suceder aquí?
Mar. (Reparando en Bautista.) Calle! No cstabals VOS csta mañana
en el parador?
Baüt. (Me paró.) (Levantándose de pronto.)
Mar. (solevanta.) Sí... SÍ... Vos presénciástcis también la bo-
da de aquella vieja que aseguraba ser la baronesa del
Olmo. ^
Conde. Eh? (Se levanta y también la Baronesa .)
Bar. (Cielos!)
Mar. Justo!
Conde. Caballero. Aquella señora era la misma Baronesa en per-
sona que...
Mar. Figuraos que la pobre dama se casó sin duda engañada,
y que al verse esposa de un postillón cayó sin sentido...
(La Baronesa que ha estado escuchando con ansiedad, cae en una silla llena
de emoción. D. Feliz, sin ser visto, aparece por el lado derecho entre el ra-
maje y escuchando.)
Conde. Eh? Se pone mala!
Baüt. (Y yo también.)
Conde. Qué significa?
Bar. No esnada, lio... (Levantándose.) Un vahído... un...
Mar. Lo original está en que aquel postilion no es tal postilion,
sino un joven oficial...
Bar. Cómo?
Mar. Oh! lo sé todo... (a la Baronesa.) Un jóvcn oficial que por
vos hirió á su coronel en un duelo. (Se dirige en seguida riéndo-
se hácia donde está Bautista. La Baronssa vuelve la cara y ve á D. Feliz.)
Bar. Ah! (Sube un poco á la escena, y á las señas que D. Feliz la hace responde
con otras para que huya. Desde este instante lo mira continuamente y con
• sobresalto.)
Conde. Calle! El que cometió tan enorme delito! Voto á bríos
que si puedo hacerle fusilar. . .
— 60 —
Bar. (Fusilar!) (Bajando al lado de su tio.)
Feliz. (Oh! Dios!)
Baut. Tigre!
Conde. No será difícil. Según el pliego que he recibido , ese ofi-
cial Yaga por estos contornos , en compañía de un tuno
criado suyo, llamado Bautista. (Este último cogiendo á Bautista
de la mano y contándoselo á él. Bautista al oir su nombre vuelve de pronto
las espaldas y comienza á dar paseos muy agitados por el fondo.)
Baut. (Cayóse la casa á cuestas...)
Bar. (Yo me confundo! Yo...!)
Conde. Pero en todo esto hay un embrollo de Satanás... £h?...
Tú tiemblas!
Baut. Porque tengo frió!
Conde. Frió en Agosto!
Mar. Por supuesto que probé que aquella señora no era la
Baronesa... Yo declaré que siendo yo el marqués de Al-
varado, sabia muy bien... Verdad, caballero? (a Bau-
tista.)
Conde. Y sigue sosteniendo... Calle! el otro se turba y ella tam-
bién.. . Seré yo juguete de alguna intriga?
Pos. (saliendo con Juana.) Dccidlc á k scñora que tcucmos quc
irnos, (a un criado qua los acompafia.)
Conde. (Ap.) Oh! qué idea! Ese posadero podrá iluminarme. Sí...
sí. En su parador deben constar los nombres... ahí ade-
más tuvo lugar la boda, y...
Juana. Si la señora Baronesa permite que nos volvamos al pue-
blo...
Conde. Nadie sale de aquí.
BaüT. (San Ambrosio! Huyamos!) (va á irse por entre «l ramaje. D. Fe-
liz le detiene y la dice aparte.)
Feliz No : yo necesito hablarla antes de partir.
Baüt. Pero si nos descubren...
Feliz. Ven. Busquemos un medio, (se van.)
Juana, (ai conde.) Es que ya se hace tarde.
Conde. Más tarde será luego.
Juana. Por lo mismo. El camino es muy solitario , y...
Conde. Silencio! Retírate , sobrina.
Bar. (Yo tiemblo!) Se va mirando antes hácia donde se fué D. Feliz.)
Conde. Y tu... (se vuelve para hablar con Bautista y ve que no está. ) Eh?
Se ha ido?... Ola! No permitid que nadie salga de la
quinta! (ai criado.) Dad la orden para ello á todos los cria-
dos. Vete tu y que se quede tu tio.
Mar.
Conde.
Mar.
— 61 -
(juana se va haciendo señas de que no comprende lo que pasa. El posade-
ro va á seguirla; ella le indica con un gesto que se quede allí.)
Qué diablos sucede á esta gente?
Esto está más complicado que la batalla de Lérida!
Eh?
ESCENA Xí.
El Conde. El Marqués. El Posadero.
Conde. (En medio de ios dos que le prestan el oído para escucharle.) La bata-
lla de Lérida , señores , fué aquella en que yo , al frente
de mi regimiento... Pero luego hablarémos de ella. Res-
ponded ahora á mi interrogatorio. (e1 marqués y el posadero
se encogen de hombros, y se retiran cada uno á un lado del proscenio. El
conde los mira con sorpresa, y en seguida se acerca al posadero y le dice-)
Conocéis á ese hidalgo? (Por el marqués.)
(sin entenderlo.) Eh?
(Lo mira, hace un gesto de impaciencia y se acerca al marqués que continúa
en el lado opuesto.) PrCSenciÓ CSe hombrC la boda? (ai marqués
por el posadero.)
(sin entenderlo. )Eh?
(impaciente y á los dos.) Pronto, acabcmos.— Dcclarad, quién
sois? (ai marqués.)
(Hablando de otra cosa. ) La sobrina del conde...
(sorprendido y vivamente. ) Eh? Dice que es mí sobrina?— Vo-
to á...
(ai conde.) Scñor , SÍ yo he venido por fuerza. (lodd este diá-
logo muy vivamente.)
(Vol viéndose al posadero. ) A dónde?
(ai conde.) Con quc avisáis.
(volviéndose al marqués.) A quiéu. (Ap. y con ira.) EstOS SOü lOS
Órganos de Móstoies! Vive Dios que sí se burlan de mí...
Oh ! (ai marqués y al posadero que lo miran estupefactos y sin eutea-
derio.) Yo OS haré hablar en una prisión. Ahora nos ve-
remos las caras! (Se va furioso.)
(e1 marqués y el posadero lo siguen con la vista é inmóviles. En seguida
se miran el uno al otro, y al cabo el posadero, que está frente del marqués
le pregunta.)
Pos. ¿Qué ha dicho?
Mar. Quién es ese energúmeno?
Pes. (ai marqués. ) Por qué no me respondéis ?
Pos.
Conde.
Mar.
Conde.
Mar.
Conde.
Pos.
Conde.
Mar.
Conde.
Mar.
Pos.
Mar.
Pos.
Mar.
Pos.
Mar.
Pos.
Mar.
Pos.
Bar.
Feliz.
Mar.
Feliz.
Bar.
Feliz.
Mar.
— 62 —
(impaciente y sin entenderlo.) Qué diablO deCÍS? (Para sí.) Oh!
ya es preciso... (Sacadel bolsillo una trompetilla de plata y se la da
al posadero para que le hable cqn ella.) TOmad. Habladme COD
eso.
(creyendo que la trompetilla es para que él se la ponga al oído, se la coio-
ta y se pone de lado para que le hable con ella.) Ajá! Explicaos,
(vivamente sorprendido.) Calle! SÍ CS COmO yo! (Le quita la trom-
petilla y le habla con ella.) YO SOy SOrdO.
Sí? (Le quita al marqués la trompetilla y le habla con ella.) Y yo
también.
(ei mismo juego.) Eii csta quínta pasa algo que yo no com-
prendo.
(id.) Ni yo tampoco,
(id.) Quién era ese viejo ?
(id.) Ei señor conde dei Arco !
(vivamente.) El condc! Y yo , torpo, que no adiviné... Oh!
Corramos en su busea... Dadme acá! (lc quita la trompetilla
y se dirige al fondo.)
Jé! Oíd! Escuchadme... (ei marqués ve sallr & la Baronesa. Hace
una seña al posadero para que se vaya. El se queda sólo y oculto obser-
vando . )
ESCENA XII.
La Baronesa. D. Feliz.
(saliendo vivamente. ) No es un postillón ! Es eí oficial á quien
yo aborrecía sin conocerle... A quien... á quien ahora
amo á pesar mió! (d. Fellz sale por entre el ramaje.) Ciclus! (a don
Feliz.) Alejaos! Huid ! Aquí peligra vuestra libertad! Acaso
vuestra vida!
Qué me importa la vida sin vuestro amor? Cuando ya
sabéis quién soy, cuando la casualidad nos ha unido...
(Aparte.; No hay duda! Es mi hombre... El que anoche
y esta mañana... Oh, qué sospecha...
Por piedad! Decidme que me amáis y partiré contento.
(cogiéndola una mano.)
Partir?
No queréis vos? Ah! Entonces me quedo; me quedo
aunque supiera...
(El marqués aparece en medio de los dos.)
(separándolos y sonriendo.) Con pcrmíSO.
— 63 —
Mar. No cuestionemos. Aunque soy sordo... veo muy clfjro...
y sólo deseo saber si rae devolvereis el traje. En cuanto
á la novia...
Feliz. Marqués? (auo.)
Mar. No es verdad que no soy yo el marido que deseáis? —
Oh! Me basta vuestro silencio. — Y si este joven es, co-
mo preeumo, un caballero...
Conde, (saliendo con los aldeanos.) Ese jóveu cs el mismo á quien bus-
camos.
Bar. Dios mió!
Feliz. Señor conde...
Conde. El oficial que ha llegado en su seguimiento lo sabe todo
y acaba de enterarme...
Mar. Que sea enhorabuena^ señor conde. (Dándole lamano.)
Conde. Eh?Qué?
Mar. Vuestra sobrina se casa con ese hidalgo... y yo....
Conde. Cómo! Con ese... Cielos ! Otro embrollo!
Bar. (Bajo al conde. ) No, querido tio, es la verdad. — Salvadle:
haced que yo parta con él á Francia...
Conde. Jamás!
Bar. (Bajo al conde.) Es dccir que me queréis dejar viuda!
Conde. Por vida...
Bar. En cuanto al marqués... renuncia gustoso á mi mano.
Ahí le tenéis , preguntadle... (Bautista ha salido sin ser Yistopor
el fondo.)
Conde. Calle ! Es este quidam !
Mar. Señor conde... Tengo que pediros mil perdones al de-
sistir de...
Conde. Pero, y el títro quidam?
Feliz. Es mi criado.
CoxNde. Ah, bribón ! Si le atrapo...
BaUT. (Apareciendo repentinamente al lado del conde.) COH qUG dcciamOS
que los tudescos estaban á la izquierda...
Conde. (Arrastrado por el afán dé hablar de la batalla y olvidándose de todo.) No,
no, á la derecha. Los ingleses ocuparon el... (comprende
de pronto la burla y le da. un empellón á Bautista.) BcStia dc mi!
este tuiio quiere hacerme olvidar... Pronto, (a la Baronesa.)
Disponed vuestra partida... y casaos ya que no hay oti'O
remedio.
— 64 —
FINAL.
Bar. t Feliz. Léjos ya de nosotros ,
vano disfraz ,
el amor de ini alma
tuyo será.
Y sin miedo al ingrato ,
fiero desden ,
hoy me siento iS^o'
con tu querer.
Todos. Cantad á quien
logró vencer
rigores de ingrato desvío ,
cantad , cantad.
Suenen do quier
los ecos de amor y placer.
LETRA QUE CANTA EL CORO.
A la orilla del Ebro
niña te vi,
y quedé en el instante
muerto por tí ;
pues mortal fué la herida
que hizo tu amor,
ya que amándote muero
ten compasión.
No escondas ,
no,
la luz de tus ojos serenos.
Ay,
por qué , di , tanto riíjjor ,
Ay,
muestra tu risa de amor.
FIN.
PUNTOS DE VENTA EN PROVINCIAS.
Albacete.
Alcoy
Al^eciras.
Alicante.
Almei'ia.
Aran juez.
Avila
Badajoz-
Barcelona.
Bilbao.
Burgos.
CAceres.
Cádiz.
Córdoba.
Cuenca.
Castellón.
Ciudad-Real.
Coruúa.
Cartagena.
Chiclana.
Ecija.
Figueras.
Gerona.
Gijon.
Granada.
Guadalajara.
Habana.
Haro.
Huelva.
Huesca.
Jaén
Jerez.
León.
Lérida-
Lugo.
Lorca.
Logroño.
Mataró.
Murcia.
Pérez.
Payá é hijo.
Joárizti
Lloret.
Alvarez.
Santist(3ban.
Garcés.
Coronado.
Mayol
Astuy.
Hervías.
Valiente.
De Cárlos.
Lozano.
Mariana.
Perales.
Arellano.
Lago.
Riera.
Cañizares.
Isla.
Frnz. Magariños.
Dorca.
Crespo y Cruz.
Zamora.
Oñana.
Uriarte.
Uuintana.
Osorno é hijo.
Guillen.
Hidalgo.
Alvarez Aranda.
Viuda de Miñón.
López Morlins.
Viuda de Pujol y
Hermano.
Gómez.
Brieba.
Cano.
Cañavatte.
Clavel.
Herederos de An-
drion.
Motril.
Mahon.
Orense.
Oviedo.
Osuna.
Falencia.
Palma.
Pamplorja.
Ponlevedra.
Puerto de Santa
Maria.
Puerto-Rico (Ma-
y agües. )
Reus.
Ronda
Saniúcar.
San Fernando.
Sta. Cruz de Te-
nerife.
Santander.
Santiago.
Sori^..
Segovia.
San Sebastian.
Sevilla.
Salamanca.
Segorbe.
Tarragona.
Toro.
Toledo.
Teruel.
Tudeia.
Talavera.
Valencia..
Valladolíd.
Vitoria.
Villanueva y Gel-
trü.
übeda.
Zamora.
Zaragoza.
Ballesteros.
Vment.
Robles.
Galán.
Montero.
Gutiérrez é hijo.s.
Gelabert.
Los Ríos y Bar-
rena.
Hernando.
Gómez.
Mestre y Tomás.
Prius.
Gutiérrez.
Oña.
Meneses.
Ramírez.
Hernández.
Escribano.
Pérez Rioja
Revilla.
Garralda.
Alvarez y Comp.
Huebra.
Mengor.
Font.
Tejedor.
Hernández.
Baquedano-
Izalzu.
Castro (Saachez).
Moles.
Herederos de Ro-
dríguez.
Hidalgo.
Creus.
Bengoa.
Fuertes.
Viuda de Hcredia.
CATALOGO
de la Administración general de obras dramáticas y líricas.
¡Presente, mi Generalt
A precio de la vida.
Achaques de la vejez.
lEspafioles, k Marruecos!
El honor y el trabajo.
El padre de familia.
Las aves de paso.
Casado y soltero.
El amor y el almuerzo.
Gracias á Dios que está puesta
la mesa.
La cotorra.
Las bodas de Juanita.
Los dos ciegos.
La zary.uela.
La pupila.
Pablito.
Bruschino.
E 1 postillón de la Rioja.
Entre mi mujer y el negro.
La col a del di.ablo.
Amor y misterio.
Amar sin conocer.
Catalina.
1 Campanone.
El valle de Andorra,
i El hijo de farailirt, ó el lancer
1 voluntario.
I El sargento Federico.
El Juramento.
I El Paraíso en Madrid,
Galanteos en Venecia.
Los Madgyai'cs.
1 Los Circasianos.
! Mis dos mujeres.